domingo, 27 de noviembre de 2011

DE COMPRAS | Lo barato se vuelve 'chic'

Cómo ser el rey del 'low cost'

  • La etiqueta está cada vez más extendida, pero no es oro todo lo que reluce
  • La crisis ha impulsado un consumo 'inteligente' que ya no tiene vuelta atrás
  • Se abre un universo: comparadores de precios, cupones, clubs de venta privada...
"Busque, compare y, si encuentra algo mejor –y más barato-, cómprelo". Han pasado casi 25 años pero, añadiéndole la mención al precio, el famoso eslogan con el que nos vendían detergente bien podría convertirse en mantra del consumidor 'low cost'.
Lo que comenzó siendo un término para 'volar' más barato se ha establecido ya en todos los ámbitos comerciales hasta el punto de crear un nuevo estilo a la hora de ir de compras. "El consumidor se ha dado cuenta de que se puede comprar por menos dinero igual de bien", explica Javier Valle, socio responsable de retail y consumo de la consultora PwC.

Ahora, lo barato gusta, incluso es 'chic'. "Se da en todos los tramos de edad y de ingresos", explica Valle. La crisis ha obligado a agudizar el ingenio y ha cimentado un consumo 'inteligente' que ya no tiene vuelta atrás. Es un consumidor selecto, que "elige dónde quiere dejarse el dinero y dónde no. La marca ha perdido valor en ciertos productos", importa la calidad, apostilla el experto.
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Según un estudio realizado por Pricewaterhouse Coopers, el 87% de los consumidores ha llegado a la conclusión de que la relación calidad/precio de los productos adquiridos en tiendas más baratas es la misma o superior que la que encontraban en otro tipo de comercios más caros.
Ahora bien, ¿cómo ser el rey del 'low cost' y no morir en el intento? Las periodistas Arancha Bustillo y Marta Juste, autoras del libro ’Vivir low cost’ y de un blog sobre el tema en Expansión.com, nos dan sus diez mandamientos.
"Es esencial tener muy claro lo que se busca", dice Bustillo, "no hay que olvidar que se ofrecen productos y servicios más baratos porque el consumidor renuncia a extras que otros servicios sí tienen". Eso sí, tras asumir que uno acepta estas limitaciones porque sus prioridades son otras, hay que tener siempre en mente que "low cost significa bajo coste,no baja calidad", insiste la periodista.
Dicho esto, "el consumidor toma las riendas de sus decisiones", apunta Juste, y el gran aliado "son los comparadores de Internet, que hacen a los consumidores poderosos". Saber cuál es el 'precio justo' es tan fácil como escribir en Google 'comparador' y elegir el deseado: de hoteles, vuelos, seguros, precios…

    Manual urgente

  1. Abra una cuenta de correo ex profeso para sus compras
  2. Defina lo que quiere y cuánto quiere pagar por ello
  3. Ojo: bajo precio no implica baja calidad
  4. No actúe por impulso. Mañana habrá otra oferta igual o mejor
  5. Si algo 'huele' mal, investigue, indague en un buscador
  6. Compare siempre, para eso está Internet... y los comparadores
  7. Ahórrese trabajo: utilice los agregadores de ofertas
  8. Utilice las redes sociales: pida consejo a otros internautas
  9. Si hay conflicto, haga valer sus derechos como consumidor
Internet es la herramienta clave que permite operar a este nuevo "consumidor inteligente". Más allá de comparar precios, facilita que las compañías recorten costes y ofrezcan productos más baratos, pone un gran abanico de opciones de compra a tan sólo un clic del comprador, y abre todo un universo donde obtener consejos.
Aquí, las redes sociales juegan también un papel importante. Una investigación de PwC sobre el sector indica que "la gente busca más la recomendación en desconocidos y en su núcleo cercano que en los profesionales", explica Vello. Es cada vez más habitual pedir a los 'amigos' o 'contactos' consejos sobre dónde encontrar habitaciones asequibles en un viaje o cuáles son los restaurantes con mejor relación calidad / precio.
Eso sí, insisten Bustillo y Juste, hay que tener presente que "por comprar más barato no se pierden los derechos como consumidor". Téngalo en cuenta y no acepte condiciones que no parezcan razonables. Sobre todo, esté alerta ante posibles fraudes.

Un timo de 500 dólares

Marta Sainz todavía recuerda los 500 dólares que perdió con una amiga hace un año, cuando reservaron por Internet un apartamento para pasar una semana en Nueva York: "Las fotos del piso eran espectaculares y el precio baratísimo", relata.
Lo encontraron en un popular sitio web de anuncios clasificados de EEUU. "Hasta nos enviaron el contrato". Ellas, a cambio, siguieron sus instrucciones y remitieron los 500 dólares de fianza a través de un servicio de envío de dinero... que no deja trazas. Cuando cayeron en la cuenta de que algo "olía mal" y buscaron en Google poniendo los datos del anuncio ya era demasiado tarde. Aparecían otros afectados por el fraude, pero ellas ya habían perdido su dinero.
Moraleja: Además de utilizar sitios web conocidos, es recomendable hacer una búsqueda cuando algo le parezca sospechoso. "Nadie da duros a cuatro pesetas: vas a recibir menos, pero no por eso debe bajar la calidad", insiste Juste. "Hay que leer la letra pequeña de cada oferta y evaluar si te interesa aceptar las condiciones y de qué estás dispuesto a prescindir", remacha Bustillo.
Es fundamental saber lo que se quiere y lo que se está dispuesto a pagar, además de evitar la compra impulsiva. Esto vale tanto para los famosos cupones de descuento como para los innumerables clubes de venta privada de la red: "Ninguna oferta es única -mañana habrá otra-, no hay que sucumbir a la presión del tiempo límite que nos imponen".
Dos últimos consejos: ábrase una cuenta de correo sólo para estos menesteres, de forma que la avalancha de mensajes no sepulte el resto de su correspondencia, y aproveche los numerosos agregadores de ofertas, que hacen el trabajo por usted reuniendo en un sitio todas las 'gangas' de la web.

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