sábado, 20 de agosto de 2011


Hoy continuamos con otra pildorita de “Cosas de economía de las que poder hablar cuando este verano alguien saque el tema de la crisis“. Como prometí hacer unos artículos agradables, hoy le toca el turno a nuestras lectoras para quienes les dedico la foto de Mister Suecia.
Veamos un par de conceptos más, compatibles con cualquier charla entre cañas.
Racionalidad limitada
Las teorías económicas por lo general asumen que las personas son completamente racionales y que, como tal, toman decisiones racionales. Los libros recientes sobre economía del comportamiento, en concreto “Predictably irracional” de Dan Ariely, han demostrado que las personas no toman decisiones racionales. La racionalidad limitada es la idea de que la toma de decisiones individuales está limitada por la información personal, las limitaciones cognitivas y las restricciones temporales.
La idea básica de la economía es que las personas actúan para maximizar su propio interés. Hacemos cosas que aumenten nuestra “utilidad” o felicidad. Parece lógico que tomemos decisiones racionales para conseguirlo. Desafortunadamente, la asimetría de la información (descrita abajo), las bases cognitivas (lea sobre ellas en mi lista anterior) y otros factores, conspiran para limitar nuestra racionalidad y con frecuencia tomamos decisiones que hacen que los resultados sean contrarios a nuestros propios deseos.
Efecto barra de labios
La economía tiene diferentes categorías para los “bienes”. “Los bienes de lujo” son artículos que las personas compran más según crecen sus ingresos, en comparación con los “bienes necesarios” como la comida y los alimentos de primera necesidad, cuya demanda no está relacionada con los ingresos. Como ejemplos de los bienes de lujo tenemos la joyería final, coches deportivos caros y ropa de diseño. El efecto barra de labios es la teoría que dice que durante un momento de crisis, las personas comprarán artículos de lujo menos costosos. En vez de comprar un abrigo de piel, comprarán una barra de labios cara. La idea es que las personas compran artículos de lujo incluso durante las crisis, pero simplemente elegirán artículos que tengan menos efecto sobre sus fondos.
El “efecto barra de labios” nos lleva a otro concepto interesante, el de los indicadores adelantados, que son datos que nos muestran el estado de la economía antes de que lo hagan los datos oficiales (que salen cada mes o cada trimestre). No hace falta ser un economista para saber si las cosas van bien o no, basta con pasearse por la calle para darse cuenta con los cientos de indicadores que vemos, desde el nivel de tráfico hasta las vestimenta, pasando por las conversaciones de la gente (el tema inmobiliario es recurrente)

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