domingo, 11 de marzo de 2012

imaginación racional emotiva y mnemotecnia

Imaginación racional emotiva

Consiste en utilizar la imaginación para afrontar una situación, experimentar las emocione que evoca y hacer las modificaciones adecuadas. Se utiliza del siguiente modo:
1. Céntrate en el problema que te preocupa e imagina de la forma más vívida posible una de las peores cosas que podrían ocurrirte. Por ejemplo, si tienes miedo a conducir y tu mayor temor es que el coche se estropee en mitad de la autopista, imagina que sucede precisamente eso.
2. Siente la emoción que aparece al imaginarlo, toma contacto con esa emoción, permítete sentirla en toda su intensidad. Siente cualquier emoción que aparezca espontáneamente, no la que crees que deberías sentir. Mantén esa emoción durante un minuto o dos, sintiéndola de verdad.
3. Después proponte cambiar esa emoción negativa inadecuada por una emoción negativa adecuada. Por ejemplo, puedes proponerte cambiar la ansiedad o el pánico por preocupación. O cambiar la ira por disgusto.
4. Cuando hagas esto asegúrate de que no lo haces cambiando el suceso imaginado. Por ejemplo, si has imaginado que alguien te insultaba y has sentido ira, no imagines ahora que en realidad no quería hacer eso o que tal vez lo escuchaste mal. Imagina que, efectivamente, te insulta y lo hace a propósito.
5. No utilices técnicas de distracción, como pensar en otra cosa o ver la tele. Si haces eso, te librarás de esa emoción momentáneamente, pero no la eliminarás y tarde o temprano volverá. Puedes utilizar esas técnicas al principio, si te resulta demasiado complicado enfrentarte a la emoción que sientes, pero después has de volver a ella, sentirla y transformarla.
6. ¿Cómo cambiar esa emoción negativa inadecuada por otra emoción negativa adecuada? Para hacerlo utiliza un pensamiento constructivo, cambiando tus creencias por otras racionales y realistas, flexibles y no catastrofistas (para hacer esto puede servirte de ayuda leer el artículo sobre debate de pensamiento) Por ejemplo: "Es verdad que me ha insultado, pero no hay ningún motivo real por el que no debería hacerlo, pues la gente es libre de decir lo que desee. Puedo detestar su comportamiento sin detestarle como persona, y si siento disgusto en vez de ira tendré más posibilidades de decirle que me ha molestado y cambiar su conducta, y si no lo logro entonces puedo hacer dos cosas: aceptar que es así y tiene ese defecto, o bien puedo alejarme de esa persona definitivamente".
7. Ten en cuenta que es posible que tengas que repetirlo muchas veces, quizás una vez al día durante quince días o un mes para poder librarte una emoción concreta. Por ejemplo puedes trabajar durante un mes tu miedo a conducir haciendo una lista de varias situaciones que te producen ansiedad (que el coche se pare en la autopista, no encontrar una gasolinera, tener que adelantar, etc.) y luego imaginándolas durante treinta días, alternando las situaciones de tu lista. Con el tiempo verás que cada vez te resultará más fácil y automático sentir la nueva emoción.

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