sábado, 20 de noviembre de 2010



Se han empleado imágenes mentales para preparar a los atletas, de tal forma que la visualización de los ejercicios a realizar facilita la posterior realización de la secuencia de movimientos correctos.


Lo que cabe preguntarse es qué parte de la habilidad motora se aprende y se facilita por el uso de imágenes mentales, ya que su uso no implica ejercicio físico, ni fortalecimiento de los músculos ni adecuación de los músculos a los movimientos específicos.


 Las investigaciones realizadas llegan a la conclusión de que existe un beneficio en la práctica mental de los ejercicios motores, ya que se está llevando a cabo un ensayo interno del componente cognitivo del acto motor (Phipps y Morehouse, 1969; Ryan y Simons, 1981, 1983).


Puesto que el aprendizaje está mediado por componentes cognitivos-verbales, se puede usar durante el ensayo mental instrucciones verbales, con el fin de usarla como una parte del componente de planificación en los estadios tempranos del plan motor.

Por tanto, las imágenes mentales pueden jugar un papel en el inicio y dirección de los planes de ejecución complejos y praxias, generan señales anticipatorias, las cuales preparan los mecanismos para aceptar ciertas formas de información. 
  
Métodos de entrenamiento y formas para establecer imágenes mentales
 Son numerosos los trabajos en los que se ha entrenado a muestras de sujetos adultos en estrategias para mejorar el recuerdo, mediante el uso de imágenes mentales. La razón de esta proliferación se debe a que los expertos consideran que son las más efectivas  (Lapp, 1987; Lorayne y Lucas, 1974).


 En general, todas ellas comparten una serie de características que las hacen especialmente útiles:


a) cuando se utilizan es necesario prestar atención al material con que se está trabajando, esto permite que la información se procese más minuciosamente y que, por tanto, mejore la ejecución; 
b) todas ellas utilizan información semántica almacenada en la memoria; 
c) estas estrategias permiten asociar elementos entre los cuales no tiene por qué haber una relación clara en un principio; 
d) en el proceso de codificación se establece una clave que facilite el recuerdo.

A continuación vamos a presentar las técnicas que se emplean con más frecuencia en sujetos adultos y personas con daño cerebral.


Método de la imaginación interactiva (Interactive Image): esta técnica consiste en formarse una representación interna de dos objetos interaccionando de alguna manera. Ésta debe ser vívida y con significado para que sea efectiva. Esta estrategia es muy útil para recordar listas o pares de palabras (Poon y Walsh-Sweeney, 1991).


Método del lazo (Link System): Es una adaptación de la anterior. Se utiliza en el recuerdo de listas, en la cual los ítems se relacionan unos con otros a través de imágenes conectadas entre sí (es decir, el primer elemento se relaciona con el segundo, y a su vez éste con el tercero, y así sucesivamente). Así, cuando se recuerda los primeros dos ítems se recuperan los restantes. En general se ha utilizado con muestras de personas mayores y se han obtenido resultados muy positivos (West, 1989).


Método de emparejamiento imagen-nombre: Esta estrategia se emplea exclusivamente para recordar nombres y caras. Se lleva a cabo de la siguiente manera:


1. Se escoge una característica facial de la personas que queremos asociar con su nombre (p.e., ojos grandes, nariz pequeña, etc.) 
2. Se selecciona una palabra clave con la que se pueda identificar el nombre. 
3. La palabra clave se convierte en una imagen. 
4. Se forma una representación mental de la cara en la que aparezca el rasgo saliente con la imagen de la palabra clave encima.
 Esta técnica la empleó por primera vez Yesavage con éxito (Yesavage, 1984; Yesavage y Rose, 1984; Yesavage, Sheikh, Friedman y Tanke, 1990).


Técnica de los lugares: Consiste en aprender una serie de localizaciones en un orden concreto, y un conjunto de imágenes visuales de cada uno de ellos. Estas son las claves que se van a asociar con cada uno de los elementos de la lista que debe ser aprendida. Para facilitar el recuerdo es necesario que el ítem y la imagen del lugar se relacionen de manera interactiva. Este método permite recordar, en orden, listas de elementos muy largas. 
  
 Uno de los estudios más interesantes que se ha llevado a cabo con esta técnica es el de los límites de la memoria (Kleig, Smith y Baltes, 1986). Es decir, se intentó ver cuánto podía mejorarse el recuerdo con el efecto de la práctica. Para ello se entrenó a una muestra de adultos a asociar conjuntos de tres dígitos con imágenes mentales relativas a fechas históricas (p.e., a 492 le añadimos un 1 -1942- y lo asociamos con una imagen de Colón), y estas representaciones se asociaron con lugares de su ciudad. De esta manera, los sujetos consiguieron aprender listas de entre 60 y 120 números en orden.


Sistema peg (Peg System): Primero es necesario aprender una lista de imágenes de objetos (llamados pegs), éstas están asociadas cada una con un número (por tanto se memorizan en un orden concreto). Posteriormente se asocia cada una con un elemento de la lista que hay que recordar. Al igual que en los casos anteriores, para facilitar el recuerdo se deben formar imágenes en los que ambos elementos se relacionen de manera interactiva. Es una técnica que ha encontrado resultados contradictorios, positivos (Pratt y Higbee, 1983) y negativos (Mason y Smith, 1977).


Método keyword: Esta estrategia es útil para conectar dos elementos. Es parecido al método de la imaginación interactiva, la principal diferencia es que en este caso se trabaja con palabras abstractas. Éstas se transforman en otras más concretas y posteriormente se crea una imagen interactiva. Es un método muy útil en el aprendizaje de palabras en otro idioma.


 Antes de finalizar esta revisión de las técnicas de rehabilitación que emplean imágenes mentales, nos gustaría destacar una de las propuestas más recientes que pueden hacer más eficaces las imágenes mentales, sobre todo en la intervención de habilidades motoras y funciones ejecutivas.

 West, Yassuda y Welch (1998) han planteado la posibilidad de utilizar técnicas audiovisuales como apoyo en el entrenamiento de estrategias que se valen de las imágenes mentales. Estos métodos permiten mostrar a los sujetos cómo deben realizar la tarea exactamente, el tipo de ejemplos que debe utilizar, el nivel complejidad, el uso del color, etc. Presenta las siguientes ventajas:
a) con estas técnicas la información se presenta a través de dos canales: el visual y el auditivo, lo cual puede resultar beneficioso para las personas con dificultades de aprendizaje (Gehrin y Toglia, 1988); 


b) se muestra claramente qué es lo que hay que hacer y cómo hacerlo, y se les proporciona numerosos ejemplos, lo cual reduce la demanda de recursos cognitivos, y esto es especialmente importante con personas con daño cerebral; 

c) puede practicarse en casa. Esto, no sólo permite a las personas tener más control sobre los ejercicios, ya que los pueden realizar cuando crean conveniente, si no que también permite el entrenamiento de personas que no puedan acceder directamente al lugar donde éste se lleva a cabo (Baldi, Plude y Schwartz, 1996); 

d) los medios audiovisuales proporcionan un refuerzo del aprendizaje considerable. 

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