lunes, 24 de marzo de 2008

Esto se cumple si no colocamos ni muchas imágenes, ni vagas, sino que representen alguna actividad; si les atribuimos una belleza excepcional o una fealdad única; si algunas las adornamos, por ejemplo con coronas o con un vestido de púrpura, para que la semejanza sea más marcada para nosotros, o si las afeamos de alguna forma, por ejemplo, si alguna la traemos ensangrentada, manchada con cieno, o cubierta de rojo, para que su forma sea más señalada, o si atribuimos a las imágenes algún efecto cómico, pues esto también hace que logremos recordar con más facilidad . Pero convendrá hacer lo siguiente: repasar varias veces con rapidez mentalmente todos los lugares escogidos inicialmente para refrescar las imágenes. (Retórica a Herenio, III-XXI, XXII)

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