martes, 14 de julio de 2015

Si una ha ido a una cita con un escote algo pronunciado habrá comprobado que su interlocutor centra la mirada en esa parte de la anatomía, no porque esté tratando de ver el chacra del corazón, sino porque ha sido hipnotizado por el canalillo, al que generalmente los hombres le atribuyen el don del entendimiento, y por eso se dirigen a él cuando hablan.

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