jueves, 24 de septiembre de 2009


Raimundo Lulio, a quien Giordano Bruno tenía por «ingenio divino», es por todos conceptos la imagen de su tiempo.

Nació en Palma de Mallorca en 1234; después de juventud borrascosa, se separó de su mujer, cuidando de asegurarle su subsistencia, y puso fin a los escándalos metiéndose a fraile y consagrándose al estudio. Empeñado en convertir a los mahometanos, aprendió el árabe; fue maltratado en Túnez; fingió convertirse al mahometismo para catequizar a un sabio musulmán, a cuya generosidad debió la vida cuando se descubrió el engaño, y, en fin, sufrió el martirio en Bugía a los ochenta años de edad.

De las innumerables producciones de Lulio, no se ha logrado aún formar catalogo completo.

La exaltación de su carácter abrió a la filosofía cristiana española la gloriosa vía del misticismo en el Libre del Amich e del Amat. Abarcando en el foco de su genio elementos de espacio y de tiempo, la filosofía luliana ostenta cuatro caracteres simultáneos: es a la vez mística, popular, enciclopédica y artística. Además, posee una pronunciada inclinación catequista, norte que guía toda la vida y la producción de Lulio. Jamás sus obras prosadas carecen de finalidad docente. Siempre se siente apóstol el Doctor Iluminado, pero gusta de moldear la exposición en formas artísticas, aprovechando el símbolo, el apólogo, el esquema, la alegoría, el diálogo, &c.

La levadura artística se refuerza en algunos tratados al punto de incidir en novelas didácticas, cual sucede en el Libre del Gentil e los tres Savis, primitivamente escrito en árabe, grandioso alarde de tolerancia religiosa, donde un hebreo, un cristiano y un musulmán, contraponen con urbanos razonamientos las excelencias de sus respectivas confesiones; en el Blanquerna, trascendental utopía filosófico-cristiana, donde espigó D. Juan Manuel; en el Libre del Ordre de Cauayleria, complemento del pedagógico [101] del Blanquerna, y en el Libre apellat Félix de les maravelles del mon, relato mere-episódico en cuanto novela, pues se reduce a que Félix de todas las maravillas que embellecen el mundo saca motivo para adorar a Dios.

Eclípsase el elemento artístico y auméntase el sentido generalizador en el Libre de la Contemplació, enorme enciclopedia ascética, trabajo importante por el asunto, por el lenguaje y por su carácter sintético y popular. De esta obra, «senyora y majora» de la producción luliana, escrita en árabe, hízose a mediados del siglo XVIII una traducción al «romanç vulgar». Imprimióse esta versión en 1911, por ignorar la Comissió editora la existencia en la Biblioteca Ambrosiana de Milán de otro texto mejor que todos los conocidos fechado en 1280. Parece probable que la transcripción contenida en este Codex princeps se ejecutara bajo la inmediata inspección del mismo Lulio.

Según el proceso lógico dibujado en el Libre de Contemplació en Deu, los objetos sensibles sirven al entendimiento de escala para pasar a las cosas intelectuales. El hombre debe estudiar todas las cosas en sí mismas, incluso la esencia divina. «Qui vol apercebre, Sényer, ni encercar la vostra divinal natura, en la vostra substancia divina la porá milis apercebre que en les creatures, car la Cosa milis se demostra per sa natura metexa que per altra.»

Al enfocar las relaciones entre la fe y la razón, después de trazar un esquema de la fe y sus formas y de la razón y las suyas, en los brazos de una cruz, cuyo árbol perpendicular contiene un resumen del Símbolo de la fe, establece que la fe puede estar en el hombre en potencia, en acto y de una «tersa manera, mijansera entre la fe potencial e la fe actual». La razón también puede ser potencial, actual o mixta, pero tiene una cuarta forma que se halla entre la potencia racional y la sensitiva. «La quarta manera de raó es com la racional potencia es serva e sotsmesa de la potencia sensitiva e la sensitiva es dona della.» Y añade pintorescamente: «Aquesta raó aital se demostra en falsa forma, axí como lo bavastell (estatua) [102] qui demostra semblansa d'ome e es fust e pintura: on adoncs la raó no usa de sa propria vertut e per assó pren falsa forma. Car en axí com lo foc e l'aer en lo plom qui cau a avall se mouen a avall per la natura del plom qui es compost en major quantitat de terra e d'aigua que no es de loc e d'aer, en axí la rao, qui es serva de la sensitiva fa so qui es de natura de la sensitiva e no pot fer de so qui es de sa propria natura dementre que es serva.» Fe y razón mueven al alma para servir a Dios, porque «com fe e raó ajen tanta de noblea et tanta de vertut en si, doncs benahuirats son aquells e aquelles qui son en vera fe ne qui usen vertaderament de lur potencia racional.»

Como todos los místicos, no cabe en las mallas de la escolástica y pone al desnudo su artificio en el Ars magna, mediante un sistema especial de cuadros, en que se representan todas las combinaciones posibles de la inteligencia humana. La empresa acometida en esta obra, es nada menos que el proyecto de una máquina de pensar.

«Por cuanto toda ciencia es de universales, para que por los universales sepamos descender a los particulares y dar razón de ellos, por eso se siguen los universales escritos abajo, para que el entendimiento pueda por ellos exaltarse en todas materias.

Los principios del arte general son nueve y también las reglas son nueve, como se ve en la tabla siguiente:
Principios
Transcendentales Cuestiones Sujetos
B. Bondad ¿Si es? Dios
C. Grandeza ¿Qué es? Ángel
D. Eternidad ¿De qué es? Cielo
E. Poder ¿Por qué es? Hombre
F. Sabiduría ¿Cuánto es? Imaginativa
G. Voluntad ¿Cuál es? Sensitiva
H. Virtud ¿Cuándo es? Vegetativa
I. Verdad ¿Adónde está? Elementativa
K. Gloria ¿De qué modo y
Con qué es? Instrumentativa [103]


Principios
Instrumentales Reglas Virtudes
B. Diferencia Posibilidad Justicia
C. Concordancia Quiddidad Prudencia
D. Contrariedad Materialidad Fortaleza
E. Principio Formalidad Templanza
F. Medio Cuantidad Fe
G. Fin Cualidad Esperanza
H. Mayoridad Temporalidad Caridad
I. Igualdad Lugarilidad Paciencia
K. Minoridad Instrumentalidad.
Modalidad. Sociedad Piedad


Vicios Opuestos de los
Principios
Transcendentes Opuestos de las
virtudes
B. Avaricia Malicia Injusticia
C. Gula Pequeñez Imprudencia
D. Lujuria Privación del bien Debilidad o flaqueza
E. Soberbia Impotencia Destemplanza
F. Pereza Ignorancia Infidelidad
G. Envidia Aborrecibilidad Desesperación
H. Ira Vicio Odio del prójimo
I. Mentira Falsedad Impaciencia
K. Inconstancia Pena Impiedad


Opuestos de los
vicios Opuestos de los
Principios
Instrumentales Los Vicios
B. Liberalidad Confusión Prodigalidad
C. Sobriedad Discordia Insobriedad
D. Continencia De lo que concuerda
los males Incontinencia
E. Obediencia Ocio Desobediencia
F. Fervor de obrar
lo bueno Vacuo El que obra mal de
corazón
G. Amor del prójimo Inquietud Odio del prójimo
H. Suavidad Minoridad del mal Burla o fisga
I. Testimonio verdadero Desigualdad Contradicción de la
mente
K. Reposo Mayoridad del mal o de
la culpa La inquietud del ansia [104]

Rompiendo la costra de la apariencia, sin dificultad nos percatamos de que no se trata de grosero mecanismo, sino de la eterna sed de una ciencia única y universal, donde se funden la Lógica y la Metafísica como en la realidad el Ser y el Conocer «La idea en Dios es Ente... y es el mismo Dios». Idéntico propósito que después abrigó Fernando de Córdoba, un platonismo espontáneo, una dialéctica platónica sin conocer a Platón.

Por la fusión del Ser y del Conocer, la Teología y la Teodicea descansan en la prueba ontológica de la existencia de Dios, y se inicia en su libro De audito kabbalistico una teosofía cristiana, habitus animae rationalis ex recia ratione divinarum rerum cognitivus.

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