martes, 16 de junio de 2015

El 'aquí te pillo aquí te mato' elevado a la enésima potencia,

Appquí te pillo...

LUIS PAREJO
  • Geolocalización e inmediatez dibujan el mapa del nuevo 'ligoteo', facilitado por aplicaciones para móviles como Tinder, Groopify, Lovoo, Wanty y Happn.

  • "Hay millones de tíos en Tinder que sólo buscan sexo", dice una usuaria de 19 años

  • Según el filósofo José Antonio Marina, "en nuestra sociedad es difícil contactar con otros"

  • "El perfil se convierte en un producto que competirá con otros", señala la antropología

  • Álbum: las nuevas maneras de ligar

     
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El 'aquí te pillo aquí te mato' elevado a la enésima potencia, el efímero y dulce juego de miradas mientras se cierran las puertas del vagón del metro sostenido en el tiempo, gracias, una vez más, al imparable desarrollo de la técnica. Los primeros en advertir que el GPS también servía para ligar fueron los gays. De su primigenioGrindr, que nació en 2009, explota ahora el Tinder, que emplea desde 2012 exactamente el mismo procedimiento, la geolocalización a través del sistema de posicionamiento global (GPS), para conectar heterosexuales.
En el nuevo mapa del 'ligoteo' prima la inmediatez y la facilidadpara entablar contacto con los demás. Es más, España es uno de los países en los que más se liga a través de aplicaciones para móviles: está entre los 10 primeros mercados globales de Tinder y en el top 5 de los europeos, se emplea más que en el resto de los países de habla hispana y, en las estadísticas de la compañía, destaca "el uso noctámbulo de los españoles" frente al resto de europeos.
El método es el descarte. El usuario ve imágenes de aquellos que tiene más cerca y, con un movimiento del dedo, expresa si le gusta o no le gusta lo que ve. Cuando uno manifiesta interés -virtual-- por otro y ese otro también por uno se produce el chispazo y la aplicación permite chatear y luego ya... lo que surja.
"El problema es que mucha gente busca el amor en estos sitios, y ahí es difícil encontrarlo", dice Alberto Quintana, de 20 años, quien reconoce que, en Tinder, "se busca mayoritariamente sexo y pasar un buen rato; nada profundo". Mientras Facebook (parece que) quiere conectar personas que ya se conocen, Tinder aspira precisamente a lo contrario, a conectar a quien todavía ni se ha visto. Bajo el ala de su éxito han nacido aplicaciones con el mismo objetivo -conectar personas- pero a través de distintas singularidades.
"Sólo he quedado con un chico a través de Tinder y fue algo muy bonito, como si nos hubiera presentado una amiga", cuenta una usuaria de estas aplicaciones.
Mientras Happn hace posible el sueño de reencontrarse con alguien con quien, fugazmente, nos hayamos cruzado antes, Wanty -recién creada por unos catalanes- permite saber de antemano con quién nos encontraremos en la fiesta de esta noche y Groopify apuesta por las quedadas a tres bandas, tres chicas de un lado y tres chicos de otro.

Interconectados pero solos

Esta aparente necesidad de conexión es, según el filósofo José Antonio Marina, la consecuencia de que, "en nuestra sociedad, seamuy difícil entrar en contacto con alguien". "Vivimos en ciudades individualizadas, hay personas que pasan días sin hablar con nadie y las redes de comunicación actuales favorecen una soledad interconectada porque buena parte de las relaciones se dan a través de la pantalla".
"Hay millones de tíos en Tinder que sólo buscan sexo. Al principio me parecía súper patético pero, cuando lo dejé con mi novio y me lo recomendó una amiga, comencé a usarlo; me ha ayudado bastante a olvidarme de mi ex», narra Ana Montaner, de 19 años. Para ella, es fundamental "seleccionar bien" y, tras experimentar durante un tiempo y quedar con un chico que conoció en la aplicación, afirma que, "en realidad, es mejor que liarte con un chico que has conocido en una discoteca". "Decides si quieres quedar, le conoces, mantienes una relación previa...", enumera.
La especialista en comunicación digital interactiva Cristina de Miguel-ultima una tesis sobre intimidad en redes sociales en laUniversidad de Leeds (Reino Unido) -considera que "algunos usuarios de este tipo de aplicaciones valoran la comodidad que les aporta para conocer gente sin salir de casa y sin gastarse el dinero en copas". "Otros mencionan que poder aplicar filtros para buscar la pareja ideal -edad, aficiones comunes- son útiles para encontrar personas que les puedan gustar", amplía.
Pero De Miguel también apunta que la mayoría de sus entrevistados "no parecen demasiado satisfechos con los resultados". Según Nerea Domínguez, que tiene 19 años y probó Tinder cuando se fue a vivir a Madrid, "la gente que se mete ahí es porque no aspira a mucho en la calle". "Me he encontrado locos, uno me escribió diciendo: 'Busco sexo, si te interesa y quieres divertirte perfecto, si no nada, porque no busco otra cosa'".
Pero también conoció a "un poeta que le escribía cosas preciosas" y sacó "muchos amigos de ahí, porque no sirve sólo para ligar". Sólo ha quedado "con un chico de Tinder y fue algo muy bonito; como si nos hubiera presentado una amiga", cuenta.

Un perfil que se convierte en producto

También es una constante la mentira. Explica Alejandro Martínez, de 23 años, que se ha encontrado "de todo, gente que mentía con su edad, menores, mujeres que buscaban sexo desesperadamente" y también a su "actual pareja en la red social Badoo". Dice la antropóloga argentina Paula Sibilia que, en estos escenarios de transformación 'sociodigital', "hay un énfasis en la elección individual, que sigue el modelo de consumo propio de los supermercados".
"Me he encontrado locos. Uno me dijo: 'Busco sexo, si te interesa y quieres divertirte perfecto, si no nada, porque no busco otra cosa'", explica una joven de 19 años.
"El propio perfil se convierte en un producto que competirá con otros millones de personas. Cada uno busca vender lo que considera que será más atractivo para el otro, a través de estrategias de marketing que todos aprendimos tras el contacto con campañas de publicidad y de acuerdo a la alfabetización mediática previa como espectadores. Por ejemplo, casi todas las mujeres se definen como divertidas, de acuerdo con lo que se supone que es una personalidad deseable en la sociedad actual del espectáculo", reflexiona.
También el sociólogo Zygmunt Bauman, responsable del concepto "amor líquido" para referirse a las formas de amar en la era contemporáneas -donde se evidencia "la fragilidad de los vínculos humanos"- se acerca a esta idea en uno de sus últimos ensayos, 'Vida de consumo', donde explica que "recurrir a la red a la hora de elegir/adquirir pareja es parte de una tendencia más general: las compras por internet".
Para este polaco de 90 años que ganó el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2010, servirse de internet para ligar es propio de quienes "han sido malcriados por el facilismo del mercado de consumo, que promete hacer de cada elección una transacción segura y única, que no genera obligaciones a futuro; un acto sin imprevistos, sin ulteriores gastos, un gesto no vinculante".
Sibilia también se acuerda de la película 'Her', de Spike Jonze, en la que el actor Joaquin Phoenix se enamora de un 'software' con la voz de Scarlet Johansson. A esto Sibilia lo llama "fenómeno amor.com". "Parece imposible enamorarse de un sistema informático pero la historia termina siendo creíble porque ya es una costumbre bastante expandida entre nosotros que pasemos buena parte de nuestras vidas en contacto visual, auditivo y táctil con varios dispositivos digitales conectados en red. La película sólo lleva al extremo algo que está latente: se radicaliza la ausencia del otro, incluso se sugiere la irrelevancia de su (in)existencia y se hace hincapié en la soledad como un problema generalizado que se quiere solucionar a través de la tecnología", culmina.

La cultura de las 'celebrities'

En la era del consumo instantáneo, Sibilia también recuerda la teoría que se dibuja en el libro de Byung-Chul Han 'La agonía del Eros': "Argumenta que algunas de las características de los estilos de vida y de las subjetividades contemporáneas -consumismo y narcisismo- habrían destruido la posibilidad del erotismo en el mundo de hoy. Eros requiere la presencia del otro, alguien diferente, pero los sitios de internet y las aplicaciones móviles que permiten encontrar pareja a través del GPS insinúan la objetivación del otro, una explotación de los demás para el consumo instantáneo, lo que anula su condición de alteridad".
Otro elemento es el de la tiranía de la imagen. Dice Sibilia que "la descripción de los perfiles de los usuarios de estas aplicaciones, acompañada normalmente de una foto, también trata de alinearse a los parámetros de las imágenes que solemos ver en los medios". "Se echa mano de todos los recursos disponibles, imitando las actitudes y los estilos de las 'celebrities', además de empleando Photoshop y otras herramientas de retoque digital de imágenes".
Otro asunto es la posibilidad de que este tipo de aplicaciones, y lo que conllevan, puedan generar enganche. Desde el gabinete de psicología Cinteco, en Madrid, Samuel Fernández señala que "las características podrían fomentarlo" -se refiere a la "disponibilidad 24 horas al día, siete días de la semana, a la inmediatez de respuesta y a la intimidad acelerada al no tener a la persona enfrente"- pero apunta también otra posibilidad mucho más sugerente que el riesgo de adicción.
"En consulta, hay pacientes a los que, por dificultades en su forma de relacionarse o por falta de recursos se les recomienda el uso de alguna aplicación para facilitar los contactos". Una usuaria de la aplicación Adopta un tío, -en ella, sólo las mujeres eligen- que prefiere guardar el anonimato, tuvo exactamente esas razones para registrarse: "Por mi carácter y mis circunstancias personales me resultaba difícil conocer a alguien", reconoce.
"Hay de todo, gente que mentía con su edad, menores, mujeres que buscaban sexo desesperadamente...", resume un joven de 23 años.
José Carrión, también psicólogo del gabinete Cinteco, hace hincapié en "el mecanismo psicológico que subyace" en este proceso de seducción a través de apps: "Se realiza un pequeño esfuerzo para conseguir una gran recompensa inmediata, algo para lo que nuestro cerebro está ampliamente codificado".
Otro consecuencia es caer en la "cancelación de la otredad", dice Sibilia, porque a la larga "el otro sólo es bueno si es útil para mí. La utilidad evitará que se pierda el tiempo en una relación improductiva y, de ese modo, la otredad, así como el erotismo, ve desactivado su potencial de riesgo, que no es otro que provocar cambios en nuestras vidas, como suele ocurrir con los encuentros y afectos importantes, que generan un acontecimiento".

El riesgo real

Más allá de poder o no engancharse o de resultar dañados en lo más íntimo, estas aplicaciones entrañan otros riesgos. El pasado febrero un estudio de IBM advertía de que "el 60% de las apps para ligar más populares son vulnerables a los 'hackers'", que "el 48% de las apps analizadas tiene acceso a datos de pago almacenados en el dispositivo y el 73% a información sobre nuestra geolocalización actual y pasada gracias al registro del GPS".
Yago Hansen, experto en seguridad en internet, apunta al respecto "que son más vulnerables los Android que los Apple pero que con una wifi libre se puede acceder a cualquier perfil que esté usando este tipo de aplicaciones".
"Una vez nos las descargamos les damos acceso a todo lo que nos pide, lo que quieren es obtener datos estadísticos, eso sería positivo, pero es mucho más lo que una aplicación como éstas puede hacer dentro de tu móvil; accede a los datos de la agenda y al registro de contactos y de llamadas. La gente todavía no ha comprendido que cuando se descarga estas aplicaciones está dando todos estos permisos...".
     
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