sábado, 21 de junio de 2008

Giordano Bruno, hoy injustamente idolatrado como el garante supremo del estado laico, como un animal que se sacrificó por las tristezas de la razón. Giordano Bruno, sin embargo, creía en la magia, y la magia fue siempre en su obra el arte de los vínculos, una erótica pura. El mago conoce el vínculo de los vínculos, el eros, y ata y desata a su antojo. Para Culianu el mago de Giordano Bruno es una metáfora brillante del poder, una forma absoluta de lo imaginario, entendiendo por imaginario, como Corbin (él diría imaginal) el corazón de lo real, aquello que se nos impone. A su lado el príncipe de Maquiavelo, que está inflamado todavía por un sentido de la aventura, es un fantoche, un niño ingenuo empachado de moralismo. Culianu, que no es sólo un nostálgico, traza paralelismos entre esa figuEros y Psiquera y diversas versiones profanadas de nuestro tiempo: el dédalo de agencias del Gobierno, hombres de negro, activistas, espías, propagandistas y políticos corruptos que excitan la fantasía de Ellroy o DeLillo. El mago de Giordano Bruno, tal y como es interpretado por Culianu, merece un lugar junto al anarca y el partisano.

En "Eros y magia en el Renacimiento" también ocupa un lugar central la memoria, una memoria que nos invita a recuperar recorriendo al revés la deriva de la Naturaleza, saltando al otro lado de la mutación. La memoria renacentista, degradada por tanto best seller malo, o, peor aún, por tanto novísimo ebrio de exotismos, no era una engañifa. Desde la Antigüedad permitió a los estudiosos retener cantidades de información que hoy nos parecerían absurdas, desmedidas. En el Renacimiento alcanzó su forma más perfecta y se fundió con el esoterismo de Giordano Bruno, Ficino y otros. Belvedere, de EscherExistió otra manera de memorizar que se pierde en el tiempo, una forma diferente de inscribir el mundo y sus leyes en la mente. Ese método, que era también un arte, se basaba en la evocación de lugares: jardines, escalinatas, palacios o casas abandonadas. Las personas retenían en su mente esos espacios y fijaban en ellos aquello que deseaban conservar, cifrándolo en imágenes. Posteriormente el recuerdo consistía en un paseo por las mansiones y los teatros soñados, en una visita imaginaria a símbolos y a códigos secretos que contenían una historia. De todo esto y de otras muchas cosas habla Culianu.

También es muy recomendable "Más allá de este mundo. Paraísos, purgatorios e infiernos: un viaje a través de las culturas religiosas". Es un compendio de rupturas de nivel, de leyendas, mitos y dogmas relacionados con el infierno, el paraíso y el purgatorio, atendiendo tanto a las religiones como a la literatura. Dante, marionetas, los viajes en grulla de los taoistas, la mística iraní, servíos a vuestro gusto.

Tenéis "Eros y magia en el renacimiento" en una edición maravillosa de Siruela y podéis encontrar "Más allá de este mundo" en Paidós Orientalia. Espero que alguien lo disfrute tanto como yo.

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