martes, 7 de octubre de 2008


Los acontecimientos recientes han generado un interesante debate en torno a la manera en que EE.UU. debiera enfrentar esta crisis. Y es razonable, puesto que cuando una persona se declara en quiebra, no hay nadie que acuda en su rescate y simplemente se le liquidan sus activos. Entonces, ¿por qué evitar la caída de un sector financiero que ha acumulado grandes ganancias en los últimos años? Por una razón muy sencilla, y es que una debacle en estos mercados provocaría un gran daño a la economía del norte y, por lo tanto, al mundo en general. El punto es cómo se evita que algo así se repita en el futuro. Para entender la importancia de este aspecto se debe pensar en lo siguiente: para muchos, los mercados financieros son verdaderos casinos, en donde se hacen grandes apuestas. Qué pasaría si a un apostador le dijéramos que, en caso de que sus pérdidas fueran tan grandes que le resultara imposible poder pagarlas, se le financiarían en parte o totalmente dichas pérdidas. Seguramente, repetiría la estrategia en un futuro cercano. Este es el denominado riesgo moral.

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