lunes, 1 de diciembre de 2008


Hay tres preguntas que me han sacado de muchas trampas emocionales.

1. ¿Dónde centras tu foco de atención?
2. ¿Qué significa esto?
3. ¿Qué es lo mejor que puedes hacer a continuación?
Estas preguntas las aprendí hace años, cuando la PNL era la NLP y nadie sabía a ciencia cierta de qué se trataba. Fue Antony Robbins quien las puso en mi camino.

Analízalas conmigo y verás el pq de su magia:

1. ¿Dónde centras tu foco de atención?

En cualquier momento, ahora, dentro de un rato, ayer,... tú decidías centrar la atención en cierto subconjunto de estímulos de tu alrededor. Tu mente, igual que la mía, está limitada en cuanto a su capacidad para procesar información,... sencillamente no puedes procesar toda la información disponible y para poder operar en el mundo en el que vives seleccionas un subconjunto.

Al hacer eso dejas el resto de la información fuera,... es como si la eliminases y no existiese puesto que no la puedes manejar.

Por ejemplo, en este momento quizás has dejado fuera la información sobre tu forma de respirar, o sobre la temperatura del lugar en el que estás, o sobre el peso de tu cuerpo... Esa información existe y te es accesible, pero no puedes ser consciente de todo,... luego tu foco de atención está en ciertos lugares... o en otros... pero no en todos ¿si?.

Y tienes el poder, esta es la parte bonita, de mover ese foco de atención, de manera que puede llevarlo de nuevo a la información sobre tu forma de respirar,...

Al ser que no puedes centrar tu atención en todo pero que tienes capacidad para dirigir tu foco, eres responsable de qué es lo que traes a tu conciencia ahora.

Por ejemplo, ahora mismo podrías pensar en todo lo que no está bien en tu vida, incluso podrías centrarte en imaginar todo lo que podría ir mal y las consecuencias que eso tendría para ti y para los tuyos... pero tb puedes centrarte en todo lo que ha ido bien en tu vida, en lo que más feliz te hace, o en como puedes ayudar a otros a sufrir menos.

Tú eres el director de cine de la experiencia que crees estar viviendo. Puedes asustarte, o puedes fluir. Para asustarte centra tu foco en aquello que más miedo te da y quédate atrapado ahí... Para fluir elige un foco de atención distinto.

Entiende que al final eres tú quien elige,... y puedes aprender a elegir de forma diferente.

2. ¿Qué significa eso?

Eres tú quien dota de significado aquello que crees vivir, así muchas de tus experiencias llevan la etiqueta valorativa que tu le has dado. Esto es un problema, esto es una oportunidad, esto es una tragedia, esto es un desastre, esto es bueno, esto es malo.

Estos juicios no son sobre la realidad, sino más bien sobre tu interpretación. Y tu historia y experiencia influye mucho en cómo vas a interpretar lo que crees estar viviendo.

Luego, ¿qué vas a decidir que significará lo que estás eligiendo como foco de atención?

Asume de nuevo tu responsabilidad: eres el autor de las etiquetas con las que categorizas lo que vives y muchas de tus verdades están son cuestionables.

3. ¿Qué es lo mejor que puedes hacer a continuación?

Tengas el foco de atención en un lugar o en otro, y le des el significado que decidas a aquello en lo que te estás enfocando... sigues teniendo la capacidad de orientarte hacia adelante,... o de enterrarte en el lodazal del pasado.

Está bien, ya has analizado lo que crees que sucedió, incluso comprendes los motivos y las causas que lo originaron... ahora decide avanzar.

De todas las opciones que tienes disponible en este momento ¿cuál te llevará en mejores condiciones donde quieres llegar?

Es tu responsabilidad elegir qué harás.

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Estas tres preguntas están a tu servicio en cada momento de bloqueo, de dolor, de sufrimiento,... Puedes hacértelas cada vez que te sientas amenazado, o zarandeado por los acontecimientos.

Las cosas no van a desaparecer por no prestarles tu atención (Pregunta 1), pero tampoco van a mejorar por analizarlas una y otra vez,.. o por imaginar escenarios terroríficos.

No se trata de que etiquetes todo lo que vives de oportunidad (Pregunta 2),... aunque quizás podrías hacerlo... sino más bien de que comprendas que en última instancia el director eres tú... y que muchas cosas que en el pasado creíste que eran problemas luego resultaron llevar escondida la semilla de la oportunidad.

Una vez tienes la mente en forma y has asumido tu responsabilidad es tiempo de pasar a la acción (Pregunta 3).

Lo que consigues es fruto de lo que haces... no de lo que sabes. Asegúrate de emprender la acción.

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