domingo, 27 de septiembre de 2009

Integridad y Liderazgo

Sin ética, el manejo de las relaciones interpersonales puede convertirse en manipulación.

Nureya Abarca

NUREYA ABARCA
Psicóloga Uch.
PhD. Psicología, Universidad de California.
Profesora Escuela de Adminisiración de la UC.
Consultora de empresas.

LÍDERES NECESARIOS

El arte de manejar las relaciones interpersonales podría terminar en la manipulación de los seguidores si aquellos que los dirigen no actúan con integridad.

Actuar coherentemente con los principios, valores y las creencias significa tener un propósito en todo lo que se dice y se hace. Significa también hacer que los demás sepan a qué principios otorgamos más importancia y asumir la responsabilidad de que nuestras decisiones y conductas no los contradigan.


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April 15, 2009

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Líderes indispensables. Es importante considerar que la estabilidad y el avance de la sociedad estarán en manos de aquellos líderes que posean las cualidades indispensables para lograrlo.

Al respecto, Gardner advierte: "Pero las presiones y demandas actuales van en otro sentido: hoy fomentamos el rendimiento cognitivo individual, la competitividad y el éxito en el corto plazo, que conspiran contra -por ejemplo- la tolerancia y la ética. Necesitamos trabajar ahora en el desarrollo de líderes modelo, tanto en el sistema escolar como en las comunidades".

Este autor distingue cinco habilidades o tipos de mente:

1. La mente disciplinada. Es la que adquirimos al dedicarnos a algo de manera disciplinada en el colegio. Con el tiempo nos hacemos expertos en uno o más campos. Este estilo de pensamiento favorece y mejora la calidad del trabajo en cualquier área y "para potenciarlo, debemos reconocer un trabajo ordenado, tenaz y persistente, aunque no necesariamente consiga la meta".

2. La capacidad de síntesis.

Es la que puede inspeccionar una amplia gama de fuentes, decidir qué es importante y ordenar esta información de forma que sea coherente para uno y los demás. No apunta a la habilidad de reducir o comprimir el conocimiento, sino de tomar distintos elementos y darles un sentido mayor. Esto, para Gardner, será vital en una sociedad donde el trabajo con personas implicará aprovechar las potencialidades de cada individuo al servicio de un fin mayor.

3. Habilidad creadora. Busca nuevas ideas y prácticas, innova, corre riesgos, descubre. A las personas creativas se les ocurren cosas; los creadores, en cambio, visualizan cosas nuevas, pero las llevan a la práctica visualizando qué elementos obstaculizan el avance de un proyecto, previendo nuevos problemas y ofreciendo soluciones. Gardner sostiene que pensar en "cosas nuevas" es distinto que ponerlas en marcha, ya que es necesario lograr que funcionen y que sean mayores los beneficios que los costos.

4. Una mirada respetuosa. Es otro tipo de mente, no tan puramente cognitiva como las primeras tres, esta mente respetuosa trata de comprender y formar relaciones con otros seres humanos. Una persona respetuosa disfruta estando expuesta a distintos tipos de personas.

La mutua validación, dice Gardner, generará a futuro verdadera tolerancia y bloqueará el camino a conflictos fundamentalistas.

5. Ética, el principio de todo. Una mente ética amplía el respeto por los demás hacia algo más abstracto. Los conceptos y comportamientos éticos exigen cierta capacidad para ir más allá de nuestra experiencia como personas individuales.

Estamos en un mundo donde el éxito individual es visto como la máxima prioridad. Sumado a la competitividad mal aplicada, forman la base de un comportamiento antiético, el que se rige sólo pensando en el beneficio personal por lo que no habría lazos sociales capaces de resistir.

"Si no enseñamos a nuestros hijos desde la base una conducta ética, tendremos un mundo en donde nadie confiará en los demás, los individuos con dinero y poder serán los que dominen todo, y la vida será algo sucio, brutal y demasiado corto", concluye Gardner.

Cinco tipos de habilidades debe tener un líder.

COMPETENCIAS DE LA INTEGRIDAD

Lennick y Kiel plantean en su libro "Inteligencia moral" cuatro competencias de la integridad:

1. Actuar coherentemente con los principios, los valores y las creencias. Esta es la competencia moral fundamental, que abarca a las demás. Actuar coherentemente con los principios, los valores y las creencias significa tener un propósito en todo lo que se dice y se hace. Es declarar principios y ser consecuente con ellos.

La conciencia es el primer paso para estar en condiciones de actuar permanentemente con integridad. Por eso es tan importante tener en claro y también hacer que los demás sepan a qué principios otorgamos más importancia y asumir la responsabilidad de que nuestras decisiones y conductas no los contradigan.

2. Decir la verdad. En escenarios organizacionales, decir la verdad a menudo significa definir la realidad en circunstancias adversas. Cuando la época es difícil, los líderes deben ser capaces de decir la verdad y de ofrecer al mismo tiempo razones para la esperanza y el optimismo.

A muchos de nosotros nos asusta comentar con un subordinado su mal desempeño. Imaginamos que se alterará y no queremos ser responsables de causarle dolor.

No decir la verdad

Un aspecto aparentemente contradictorio de la competencia para decir la verdad es saber cuándo no decirla. La honestidad es, a menudo, algo complejo también para los líderes de empresa.

En ocasiones un líder tiene información que no puede ser divulgada. Es común que así sea en situaciones que involucran reorganizaciones, lanzamiento de acciones para cotización en bolsa, fusiones y adquisiciones.

Por ejemplo, cuando se planea reducir la cantidad de trabajadores, los líderes saben que a los empleados les resultaría útil estar sobre aviso de que su puesto está en riesgo.

Pero, por otra parte, los líderes tienen para con los propietarios la responsabilidad de no difundir información que podría perjudicar el valor de mercado de las compañías. Decir prematuramente la verdad sería prestar un mal servicio a la empresa, a pesar de que -frente a una pregunta sobre el tema - sea deshonesto responder que no se está en conocimiento.

Decir la verdad y tener tacto no son cosas incompatibles. Algunas personas se enorgullecen de ser honestas en exceso. Pueden decir cosas que otros no se animarían a afirmar, pero eso no necesariamente aporta más verdad.

Hay quienes utilizan la "honestidad" como excusa para expresar su hostilidad. Podemos hacer comentarios muy crueles o agresivos bajo el pretexto "de dar mi opinión" y luego excusarnos afirmando "sólo digo la verdad". Cuando deliberadamente decimos una verdad que daña no solemos ser honestos con nosotros mismos.

En consecuencia, si nos sentimos obligados a decirle algo a otra persona "por su bien", es necesario que examinemos primero nuestros propios motivos.

Decir la verdad es lo óptimo cuando se acompaña de la competencia emocional de la autoconciencia. Necesitamos de ella para comprender de qué manera nuestras metas y nuestros deseos influyen en lo que decimos a los demás.

También necesitamos competencias emocionales para comprender las emociones de los demás y ser capaces de decir la verdad de manera que las personas puedan aceptar y utilizar productivamente.

Cuando los líderes toman decisiones en su propio beneficio u ocultan la verdad sobre futuros cambios, los empleados lo perciben.

El impacto negativo sobre la moral y el desempeño puede debilitar la implementación de cualquier iniciativa de cambio.

3. Defender el bien. Los líderes que viven de acuerdo con el principio de honestidad inevitablemente deben adoptar una posición.

También el asumir una postura distinta al grupo puede ser un desafío. En la mayoría de las organizaciones, la presión para acordar con los puntos de vista más populares es fuerte. Las personas que asumen posturas impopulares pueden poner en riesgo el progreso en su carrera o su medio de vida.

Pensemos en los peligros que resultan de que nadie defienda lo correcto, como por ejemplo, edificios que se derrumban debido a la mala construcción y la explosión de la nave espacial Challenger, después de que los directivos de la NASA ignoraran la preocupación de los ingenieros sobre ciertos defectos en los materiales.

4. Cumplir las promesas. Finalmente, cumplir lo prometido es un rasgo de integridad porque demuestra que se puede confiar en que efectivamente hacemos lo que decimos que haremos.

Es una competencia muy valorada en los escenarios organizacionales, pero en nuestro "mundo acelerado" a muchos puede resultarle difícil ponerla en práctica coherentemente.

El cumplimiento de las promesas requiere habitualmente la ayuda de algunas competencias emocionales: la autoconciencia, para reconocer incoherencia entre las intenciones y las acciones; y el autocontrol, para adoptar hábitos de trabajo disciplinados que permitan cumplir las promesas realizadas.

Próximo domingo: primera clase del curso "Dirección de empresas: las tareas de los altos ejecutivos".

Cumplir lo prometido es un rasgo de integridad.

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