lunes, 30 de noviembre de 2009

carry trade

El pronóstico de Roubini

Nouriel Roubini aparece un poquito 'chanta.' Hace declaraciones bombásticas. Se las da de estrella. Le ha sacado el jugo y a estas alturas probablemente es millonario. Más encima, según malas lenguas envidiosas, le resulta revolverla. Puede que otros economistas sean bastante más creíbles y hayan hecho aportes más interesantes. Sin embargo, nadie niega que hasta ahora le ha achuntado medio a medio. No será Keynes, pero no cabe duda: Roubini es el hombre de la crisis.

En un artículo publicado en el Financial Times, el 1 de noviembre del 2009, Roubini ha denunciado que a nivel global se está formando "la madre de todos los acarreos y la madre de todas las burbujas de activos infladas con crédito."

En inglés lo llaman "carry trade." Consiste en pedir prestado en un país con tasas de interés reales bajas e invertir en cualquier otro lado que tenga mayores rendimientos.
La clave son los tipos de cambio, puesto que si la moneda del país en que se pide el préstamo se devalúa con respecto a la del país donde se hizo la inversión, ello significa que la deuda se achica y las ganancias se agrandan.
La gracia del gambito es que si estas operaciones son masivas con respecto a las economías afectadas, pueden ellas mismas contribuir a la devaluación de la moneda en que se pide prestado y al revés, revaluar la del país en que se realizan las inversiones.
En otras palabras, si las economías son relativamente pequeñas, el 'acarreo' puede incrementar en su favor su propia diferencia de tasas reales.

Hay otra consecuencia importante, que parece contrariar la lógica. El sentido común indica que las monedas de países con tasas de interés bajas deberían depreciarse porque los capitales tenderían a salir. Al contrario, aquellas donde las tasas de interés son elevadas deberían revaluarse por el mismo motivo.
Sin embargo, la denominada "teoría de paridad de interés no cubierto" demuestra de modo bastante convincente que en definitiva ocurre exactamente lo contrario. En otras palabras, debido a la reversión del 'acarreo,' las monedas de países con tasas de interés bajas deberían a la larga revaluarse. Al revés, aquellas con tasas de interés elevadas deberían terminar devaluadas. Según esta teoría, las tasas de interés elevadas en realidad compensan la expectativa de depreciación de la moneda en estos últimos.
De este modo, los que ingresaron dinero a países con tasas elevadas al final verán que el valor de sus inversiones termina por el suelo. Puesto que lo contrario ocurre donde pidieron prestado el dinero, resultan trasquilados.
Esta teoría demuestra que el 'acarreo,' como todos los gambitos especulativos, funciona sólo hasta que revienta.

Roubini hace notar el boom que vienen experimentando los precios de todo tipo de activos riesgosos alrededor del mundo desde marzo pasado, al mismo tiempo que el dólar se ha venido depreciando fuertemente. Menciona los precios del petróleo, energía y los llamados 'commodities', así como la menor diferencia entre los rendimientos de bonos riesgosos y aquellos que son más seguros.
Especialmente, el boom en los precios de acciones y las monedas de países emergentes. Como se ha venido denunciando en estas notas, Chile se lleva las palmas en la materia, tanto por el cobre, que ciertamente es la estrella entre las materias primas, como por las acciones y el peso.

Roubini argumenta que en parte el alza se debe al término de la recesión en casi todos los países. Sin embargo - dice - no hay ninguna relación entre lo modesto de la recuperación económica y el frenesí de los precios de activos emergentes.
En parte - comenta - se debe a la masiva inyección de dinero por parte de la Reserva Federal y los bancos centrales en general, parte de la cual termina en especulación con activos de todo tipo.
Sin embargo - en su opinión - lo decisivo es la caída del dólar. Sumado a las tasas nominales cercanas a cero en los EE.UU., ha significado tasas de interés reales negativas de -10 y hasta -20 por ciento anual, para quiénes piden prestado en esa moneda en ese país.

Por cierto - afirma Roubini - el dólar va a tener que dejar de caer en algún momento. Ello va a provocar el efecto exactamente opuesto.: un derrumbe monumental en los precios de activos, especialmente en los países emergentes, similar al experimentado el 2008. Según él, las consecuencias serán catastróficas.

¡Toma nota Willy!

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