lunes, 30 de noviembre de 2009

burbuja

La relación deuda-PIB de las naciones desarrolladas es el doble que la de los principales mercados emergentes:
Un mercado ascendente en desarrollo

Las altas rentabilidades del efectivo están atrayendo a los inversionistas.

La búsqueda de la siguiente burbuja está muy avanzada. El oro, que ha alcanzado repetidas veces alturas nominales récord, es un candidato posible. Al igual que una acción de punto com, al parecer carece de restricciones de valoración.

Otra opción son los mercados emergentes. Las acciones en los mercados en desarrollo ya han disfrutado de una recuperación fenomenal este año; el índice de mercados emergentes MSCI subió un 73% el 25 de noviembre. Pero ¿qué hay con respecto a la deuda de los mercados emergentes?

La crisis crediticia ha demostrado que los mercados emergentes no sólo han llegado a ser los principales impulsores del crecimiento global, sino que también han reemplazado a los países industrializados como ejemplos de probidad fiscal. (Dubái no es técnicamente un mercado emergente). El rescate de los bancos, una recesión inesperadamente aguda y un colapso en los ingresos tributarios han empujado a algunos países desarrollados a un déficit que supera el 10% del PIB, cifras que no se habían visto desde las guerras mundiales.

La comparación ahora es sorprendente. Matt King, estratega de Citigroup, cita cifras del FMI que muestran que la relación deuda-PIB de las 20 principales naciones desarrolladas es ya el doble de la de los 20 principales mercados emergentes. Para 2014 será el triple.

Cada burbuja necesita una narrativa posible, ya sea ésta el poder de transformación de internet o el potencial de crecimiento de los mercados emergentes. Generalmente necesita dinero fácil también; y las tasas de interés a corto plazo de casi cero en Estados Unidos, Europa y Japón cumplen los requisitos, porque estimulan a los inversionistas a buscar la rentabilidad. Las burbujas también necesitan normalmente un hecho gatillante que les dé impulso. En este caso la crisis crediticia les dio a los inversionistas un motivo para dudar de las perspectivas de crecimiento de los mercados del mundo industrializado y favorecer a los países en vías de desarrollo.

El debate sobre los bonos del mercado emergente se basa no sólo en el estado de las finanzas de gobierno, sino en el panorama para los mercados cambiarios. El gobierno estadounidense tal vez hable de la conveniencia de un dólar firme, pero al parecer no tiene ninguna intención de hacer algo al respecto. Los gobiernos de Japón y la zona del euro difícilmente están aplaudiendo la fortaleza resultante del euro y el yen. En comparación, sostiene King, algunos países emergentes tal vez vean una apreciación de sus monedas, sin importar qué política sigan.

¿Qué pasa si ellos ceden a la presión política occidental y permiten que suba una moneda modesta? Entonces los inversionistas van a especular que es probable que haya una nueva apreciación. En forma alternativa los países tal vez prefieran intervenir en los mercados cambiarios para impedir que sus monedas suban. Pero el efecto de tal política será aumentar sus reservas de divisas (a medida que vendan sus propias monedas y compren dólares o euros). Eso hará que los fundamentos del país se vean incluso más atractivos y estimulen incluso una inversión mayor.

Además, importar una política monetaria indefinida desde Estados Unidos (mientras los países tratan de fijar la paridad de sus monedas en relación con el dólar) puede crear burbujas de activos dentro de los mercados emergentes. Ellas atraerán afluencias especulativas. Y si los países en vías de desarrollo tratan de restringir esas burbujas subiendo las tasas de interés, eso sólo hará que sus monedas sean incluso más atractivas a medida que entren en tropel los inversionistas ávidos de rentabilidad.

La tendencia ya está en marcha. EPFR Global, un grupo de información, señala que los fondos de bonos del mercado emergente atrajeron la afluencia mensual más grande en octubre desde que empezó a recopilar los datos en 1995.

Las diferencias entre los tipos de interés, según la medición del índice de los bonos del mercado emergente de JPMorgan, han caído desde más de cinco puntos de porcentaje en octubre de 2008 a menos de cuatro puntos de porcentaje ahora. Para los alcistas eso deja espacio para muchísimas más ganancias: en su punto más estrecho, en junio de 2007, la diferencia en este índice fue de 138 puntos base (menos de 1,5 puntos de porcentaje).

Eso indica que el status de burbuja todavía está a cierta distancia. Para los entusiastas del sector, como Jerome Booth, de Ashmore, una administradora de fondos, hablar de una burbuja es absurdo. El mundo está siendo testigo de un cambio secular en favor del mundo en vías de desarrollo, el que genera aproximadamente el 50% del PIB global, pero no está lo suficientemente representado en las carteras de inversionistas, precisa el experto.

Los países ante los cuales los inversionistas tal vez deseen más exposición (China e India, por ejemplo) están por debajo del peso en los índices de bonos de mercados emergentes.

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