sábado, 2 de enero de 2010

El miedo en los tiempos de Obama

El miedo en los tiempos de Obama

CARLOS FRESNEDA desde Nueva York
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1 de enero de 2010.- Vuelve la garra del miedo. Se disparan inconscientemente todos los viejos mecanismos. El espectro del 11-S planea sobre Times Square y los soldados de la Guardia Nacional patrullan por estaciones y aeropuertos con el dedo en el gatillo. Los periódicos vuelven a hablar de "guerra contra el terror". Los norteamericanos fruncen el ceño y se fortifican.

Obama, juega al golf el 31 de diciembre. | Ap

Obama, juega al golf el 31 de diciembre. | Ap

Hasta el inefable Dick Cheney, instigador del pánico, sale de su escondrijo de Montana para avivar la hoguera: "Estamos en guerra, y cuando el presidente Obama finge que no lo estamos, nos hace sentirnos menos seguros".

El único gran ausente en este nuevo escalofrío es el ex presidente Bush, que por cierto siguió de vacaciones en el rancho en las Navidades de 2001 y tardó una semana en responder al incidente de Richard Reid, el famoso "terrorista del zapato", reducido por los pasajeros en pleno vuelo entre París y Miami.

Los republicanos cargan ahora las tintas sobre Obama y le acusan de haber dado una respuesta tibia, lejana y tardía al intento fallido de Umar Farouk Abdulmutallab, el nigeriano que quiso autoinmolarse el día de Navidad, en el vuelo 253 de Northwest entre Amsterdam y Detroit.

"¿Debería haber suspendido Obama sus vacaciones familiares en Hawai?", es la pregunta insistente que se siguen haciendo los medios, que llevan varios días reclamando una acción fulminante al presidente. Pero Obama exhibió sin embargo su flema a prueba de bombas, aplazó cualquier decisión hasta el próximo martes y se fue con su familia a ver Avatar en tres dimensiones.

Dick Cheney se apropió entre tanto de los corrillos políticos y lanzó su dedo vengativo contra el presidente: "¿Por qué no quiere admitir que estamos en guerra? Porque ese hecho no encaja con la visión del mundo que le ha llevado hasta el Despacho Oval".

La guerra particular de Cheney se remonta en realidad a enero de 2009, cuando Obama anunció su intención de cerrar Guantánamo y ex vicepresidente le acusó de "estar más interesado en leer los derechos a los terroristas de Al Qaeda que en proteger EEUU contra gente dispuesta a lo que sea por matar americanos".

Lo que estamos presenciando estos días es al fin y al cabo una secuela de "La guerra contra el terror", con el congresista republicano John Boehner como actor secundario, acusando también a Obama por la transferencia de terroristas de Guantánamo a Yemen (una práctica iniciada, precisamente, por George W. Bush en 2007).

"El presidente no está interesado la retórica belicosa", ha replicado entre tanto el director de Comunicaciones de la Casa Blanca, Dan Pfeiffer. "Siete años de retórica belicosa no han logrado reducir la amenaza de Al Qaeda y sí han servido sin embargo para dividir el país. Resulta extraño que justo ahora, cuando nuestro país está siendo atacado, los mismos arquitectos de esa política fallida decidan atacar al presidente".

El fuego cruzado entre demócratas y republicanos no ha servido precisamente para aplacar el temor de los norteamericanos, que deberán ajustarse en 2010 a esa "nueva realidad" que acuñó Dick Cheney y que ha marcado ya el inicio agorero de la década.

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