viernes, 10 de septiembre de 2010

Pero ahora dicen que el 'toothing era un engaño


Lo que periódicos como El Mundo describieron como "una nueva moda que va ganando adeptos" consistía en dejar abierto el móvil esperando que apareciera otra persona del sexo contrario dispuesta a mantener relaciones íntimas en ese mismo momento. Si sucedía, un simple intercambio de mensajes permitía quedar inmediatamente en el baño del bar o en el lugar que se precie. Técnicamente, podía funcionar, pero el propio autor cree que "es imposible que ocurra".
Todo comenzó cuando al travieso muchacho se le ocurrió registrar un foro y un blog con otro amiguete y empezar a llenarlos de mensajes con identidades falsas. "En una semana conseguimos generar toda una comunidad de fans del toothing", recuerda en su confesión. Para darla a conocer, sólo bastó enviar un mensaje a un blog, en este caso Gizmodo. Y a partir de ahí, el bulo-meme se empezó a extender por la Red a base de links y copy-pastes.
José Antonio del Moral lo cuenta en español con projilidad de enlaces, y Clay Shirky hace un análisis más profundo del bulo del toothing, para dar conclusiones agrias por lo que respecta a la credibilidad de la blogosfera y la dinámica con la que funciona.

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