lunes, 14 de marzo de 2011

Capitalismo, modelo para desarmar

Reportajes y Entrevistas
Capitalismo, modelo para desarmar

Artículo correspondiente al número 295 (11 al 24 de marzo de 2011)

Inside job, el documental que ganó el Oscar, al igual que otros que se han realizado en los últimos dos años para dar cuenta de la crisis fi nanciera que explotó en 2008, es un ejercicio quirúrgico que destaza al capitalismo y la economía de mercado. La película es un documento refinadamente terminado y bien logrado visualmente, pero en realidad es un acto de carnicería ejecutado con un dejo de placer sobre un animal que, se intuye en el fondo de su mensaje, lleva años descompuesto. Por Roberto Sapag.

"The place where I come from is a small town. They think so small, they use small words. But not me, I’m smarter than that… Cuando el tema Big time de Peter Gabriel estalla por ahí por el minuto seis, al tiempo que la cámara se traslada violentamente desde una fría y estresada Islandia para hacer un sobrevuelo que mira desde arriba, muy arriba, las azoteas de los rascacielos de la gran manzana neoyorkina, queda claro que Inside job tiene grandes pretensiones…

El documental, dirigido por Charles Ferguson, y que se acaba de coronar con el Oscar, no escatima recursos y, quizás por lo mismo, ha logrado esta posición sobresaliente dentro de la serie de producciones audiovisuales que con más o menos carga editorial han pretendido desmenuzar el origen, desarrollo y lecciones de la última crisis fi nanciera. Un repertorio documental y dramático que integran, entre otras, The fall of Lehman Brothers, Capitalism: a love story, The last days of Lehman Brothers y The flaw.

Y es que la crisis ha brindado a los documentalistas, esa suerte de mestizos entre periodistas y cineastas, una oportunidad inmejorable para adentrarse en el enmarañado laberinto financiero de Wall Street y colgarles al cuello a yuppies y políticos un collar de pesadas piedras: las rocas no preciosas que son los siete pecados capitales.

Como diría Peter Gabriel: Big time, my belly’s getting bigger. Big time, and my bank account… Big time, look at my circumstance… Big time, and the bulge in my big big-big-big-big-big-big-bigbig- big-big-big-big-big-big... 

Culpables todos 


El repertorio que se congrega en torno a Inside job es simplemente apabullador. El relato, a cargo de Matt Damon, ya fija un punto de partida relevante. Piedra basal a partir de la cual las entrevistas concedidas por Eliot Spitzer, Nouriel Roubini, Martin Wolf, Paul Volcker, Dominique Strauss- Kahn, George Soros, Raghuram Rajan, la ministra de Finanzas de Francia, el primer ministro de Singapur y un largo etcétera, justifican ver esta película.

Más allá de que se pueda estar en desacuerdo con cierta pretensión pontifi cadora que se intuye en el documental y discrepar con su lógica de dejar como culpables o envueltos en un manto de sospechas a todos aquellos personajes que no quisieron dar entrevistas (Alan Greenspan, Ben Bernanke, Larry Summer y otros), Inside job logra no aburrir con un tema que de suyo es árido.

Y lo logra probablemente porque, junto con escarbar en las razones macro y la ingeniería demoníaca que desataron la crisis, pone su mirada sobre las personas, seres humanos empachados de yates, penthouses y mansiones. Seres humanos impecables, soberbios y vestidos por los mejores sastres, pero que en el fondo no saben explicar frente al inquisidor que los entrevista por qué instrumentos basura recibían clasificaciones de riesgo triple A; por qué empujaron medidas desreguladoras, siendo que los historiales de sus cuentas corrientes y declaraciones de impuestos registran suculentos pagos de las mismas firmas que se colgaron de esas reformas para crear el putrefacto tinglado de elementos que derivaron en la crisis.

El ejercicio de desentrañar las causas psicológicas que pueden llevar a personas inmensamente ricas a querer ser más ricas, aun sabiendo que esos millones más no harán ninguna diferencia en sus saturadas vidas, peca, sin embargo, de ciertos excesos. Como se ha acuñado en el imaginario popular, en el mundillo de los corredores de bolsa –al igual que en Hollywood– pareciera que las drogas duras corren caudalosamente, lo cual no necesariamente avala que se afirme que esa es la razón de la codicia desenfrenada, asegurando que las drogas estimulan las mismas partes de la corteza cerebral.

De igual forma que una plástica y platinada regenta de un prostíbulo que opera a cuadras de Wall Street muestre la cara en el documental afirmando que miles de sus clientes son agentes del mercado, justifica que implícitamente se dé a entender que el mercado de valores está plagado de hombres lujuriosos y desenfrenados que pasan de digitar sin valores sus teclados a desatarse en lenocinios pagados con tarjetas de crédito corporativas, sin reconocer las fronteras.

Pero más allá –o más acá, si se quiere–, Inside job pone el dedo en la llaga del relajamiento de todo tipo que reinaba en el mercado financiero. Un relajamiento regulatorio silenciosamente montado por años por administraciones de gobierno de todos los signos que tienen el común denominador de haber recibido contribuciones políticas. Un relajamiento de los valores de quienes deben velar porque la información, ese insumo clave del mercado, sea fidedigna y creíble, y el relajamiento multidimensional de quienes, ya sea que estaba en lujosas oficinas o el parquet de la bolsa, se dejaron llevar por una ambición sin límites cuyo combustible eran suculentos bonos por desempeño, muchas veces autoasignados.

En suma, Inside job es un documento que tiene los ingredientes necesarios para hacerse un espacio en su cartelera personal, ya sea que esté de acuerdo o en desacuerdo con su enfoque. Los testimonios de los entrevistados –en especial el notable George Soros, quien con un lenguaje e imágenes simples clarifica los puntos que los académicos enredan–, la calidad audiovisual, lo provocativo de las hipótesis de trabajo, en fin, el conjunto de elementos que componen este documental, hacen que valga la pena verlo.
¿Cuál crisis financiera?
Inside job, ya lo dijimos, no es el único documental que cobró vida a partir de la crisis desatada en 2008. Libros, artículos, películas y mega reportajes se han elaborado en torno a este acontecimiento histórico, uno que incluso fue capaz de resucitar al mítico Gordon Gekko. Estos son otros de los integrantes de este batallón:
• The flaw 

El galardonado director británico David Sington compitió en el festival de cine Sundance con este documental que se podría traducir como La falla. En 82 minutos la película se cuelga del reconocimiento que hiciera en su testimonio ante el Congreso estadounidense el ex presidente de la Fed Alan Greenspan, quien admitió haber pecado de exceso de confianza en la capacidad del sistema de contenerse y corregirse. Con interlocutores de la talla de Joseph Stiglitz y Robert Shiller, The flaw trata de examinar en forma más macro las fuerzas que pulsan en la economía y que pueden derivar en burbujas que al estallar tienen consecuencias desastrosas.

• Capitalismo: Una historia de amor 

Más bien en el terreno de la payasada, Michael Moore no quiso quedar fuera de la orgía de críticas a los excesos que produjeron la crisis financiera. Con su Capitalism: a love story, el creador de Bowling for Columbine, Fahrenheit 9/11 y Sicko, progresa más por el lado de las teorías conspirativas, con gobiernos, legisladores y todo tipo de autoridades siendo digitadas casi como títeres por los dueños del capital.

Para no entrar en más detalles digamos que el propio Moore ha dicho de su obra que “es una historia de un crimen. Pero también es una historia de guerra: sobre la guerra de clases. Y una película de vampiros, con el 1% más rico comiéndose al resto de nosotros. Y desde luego, es una historia de amor. Sólo que es sobre una relación abusiva”.

• Lehman Brothers, el ícono 

Lehman Brothers ha sido otro de los ejes temáticos en esta secuela de producciones que escarban en la crisis financiera, aunque lo hacen hincando el diente en la figura del entonces rudo Richard Fuld, ex presidente ejecutivo de esa firma.

Por un lado está el documental dramatizado de BBC, Los últimos días de Lehman Brothers (59 minutos), en donde se recrean entremezclando realidad y ficción la seguidilla de acontecimientos que derivaron en la caída de uno de los bancos de inversión más antiguos de Wall Street (fundado en 1850) y que contaba con 25.000 empleados.

El largo fin de semana que termina en el escandaloso hundimiento de la entidad, se desarrolla en primera persona mostrando tanto los alcances del colapso de Lehman para personas comunes y corrientes (en este caso un empleado imaginario de la firma) como las negociaciones de último piso que involucraron a Tim Geithner, Hank Paulson y el propio Fuld, entre otros conspicuos personajes. La caída de Lehman Brothers es otra de las producciones, esta vez no dramatizada, en donde Richard Fuld es mostrado al revés y al derecho. El documental es en realidad un reporte especial de CNBC, que tiene un perfil mucho más de mega reportaje televisivo pero que no tiene nada que envidiarle a otras piezas audiovisuales. Si se anima, véalo en Youtube, donde está en varios paquetes de unos 10 minutos.

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sábado, 6 de marzo de 2010

la doctrina del shock

viernes, 5 de marzo de 2010

La doctrina del shock

Los verdaderos saqueadores


Por Carlos Fernández
Preocupados por unos pocos saqueos a supermercados….?

Esperen un poco a que los verdaderos saqueadores expertos empiecen a hacer de las suyas…

Ya caerán sobre las victimas y todos nosotros…
Quienes compren sus terrenos donde estuvieron sus hogares a mínimos precios…
Quienes aumenten injustificadamente los precios de alimentos, materiales de construcción, pasajes, y créditos…

Quienes ademas de buscar excusas para no pagar los seguros comprometidos, nos suban las primas a todos los que no sufrimos daños…
Quienes ademas de no sufrir castigos y multas por sus deficientes construcciones, pidan menos fiscalización y acelerar los tramites y controles para volver a reconstruir el país…

Quienes justifiquen vender las pocas empresas estatales que nos quedan Codelco, Enap, y otras a precio de huevo para financiar cuatro años de reconstrucción nacional y nos dejen sin nada para el futuro…
Quienes pidan rebajar impuestos a las empresas, para ayudar a dar trabajo????….

Esto ya paso en Tailandia después del Tsunami con pésimos resultados para los que perdieron todo y los que pudieron salvar algo…

Los pescadores artesanales tuvieron que entregar sus caletas a empresas privadas, los poblados costeros se convirtieron en lujosos resorts y hoteles, y sus habitantes fueron desplazados a otras zonas sin trabajo ni ayuda…

Mucho me temo que el próximo gobierno no este preparado para defendernos a todos de esta peligrosa ola de pillaje que se nos viene encima, sino que mucho peor sea uno de quienes la promueven…

Echenle una miradita a La Doctrina del Shock de la Naomi Klein.

La doctrina del shock

De Wikipedia, la enciclopedia libre


Autor Naomi Klein
Idioma español
Editorial Editorial Paidos
Fecha de publicación 2007
Páginas 712
ISBN 9788449320415
Precedido por Vallas y Ventanas
La Doctrina del Shock: el auge del capitalismo de desastres, es un libro de 2007 de la periodista canadiense Naomi Klein.

El libro y la película sostienen que las políticas económicas del Premio Nóbel Milton Friedman y de la Escuela de Economía de Chicago han alcanzado importancia en países con modelos de libre mercado no porque fuesen populares, sino porque han alcanzado importancia través de impactos en la psicología social con desastres o contingencias provocando que ante la conmoción y confusión se puedan hacer reformas impopulares. Se supone que algunas de estas perturbaciones, como la Guerra de las Malvinas, el 11 de Septiembre, el Tsunami de 2004 en Indonesia, o la crisis del huracán Katrina pudieron haber sido aprovechadas con la intención de empujar la aprobación de una serie de reformas.

Sinopsis [editar]

El libro tiene una introducción, un cuerpo principal y una conclusión, que se dividen en siete partes, con un total de 21 capítulos.
En la introducción se muestra la historia de los últimos treinta años de la doctrina de choque económico que se ha aplicado alrededor del mundo, desde América del Sur en la década de los setenta hasta Nueva Orleáns después del huracán Katrina. Klein introduce dos de sus temas principales. 1) En donde los profesionales de la doctrina de choque tienden a buscar una pizarra en blanco en el cual plasmar su ideal de crear economías de libre mercado, en el que inevitablemente requiere normalmente una violenta destrucción del orden económico preexistente. 2) Las similitudes entre la crisis económica y la doctrina original de la terapia de choque, una técnica psiquiátrica donde se aplicaron choques eléctricos a los pacientes con enfermedades mentales.
Parte 1, comienza con un capítulo sobre psiquiatría y la terapia de choque, los experimentos encubiertos realizados por la psiquiatra Ewen Cameron en connivencia con la CIA: cómo fue un éxito parcial en la distorsión de los pacientes y regresión original de la personalidad, pero ineficaz en el desarrollo de una mejor personalidad de reemplazo. Un paralelismo con la terapia de choque económico es hecha, incluida una digresión sobre cómo los organismos gubernamentales aprovechándose de algunas de las lecciones aprendidas para crear más eficaces técnicas de tortura. La tortura, según Klein, a menudo ha sido una herramienta esencial para las autoridades que han aplicado las reformas agresivas del mercado libre y se hace hincapié en esta afirmación a lo largo del libro. Ella sugiere que por razones históricas el movimiento de derechos humanos ha retratado a menudo la tortura sin explicar su contexto, lo que ha hecho que con frecuencia aparecen como hechos inútiles de sadismo. El segundo capítulo presenta a Milton Friedman y su Escuela de Economía de Chicago, que Klein describe como líder de un movimiento comprometido con el libre mercado con las mismas regulaciones que antes de la Gran Depresión.
Parte 2, analiza el uso de la doctrina de choque para transformar las economías de Sudamérica en los años setenta, centrándose en el golpe de Estado en Chile dirigido por el General Augusto Pinochet. La aparente necesidad de que las políticas impopulares asociadas a la terapia de choque con el apoyo de la tortura son estudiadas.
Parte 3, se refiere a los intentos de aplicar la doctrina de choque sin la necesidad de violencia extrema en contra de amplios sectores de la población. La terapia de choque leve de Margaret Thatcher explica como se hace posible con la Guerra de las Malvinas, mientras que la reforma del mercado libre en Bolivia ha sido posible gracias a una combinación de una preexistente crisis económica y el carisma de Jeffrey Sachs.
Parte 4, se analiza informes sobre la forma en que la doctrina de choque se aplicó en Polonia, Rusia, Sudáfrica y las economías de los Tigres durante la crisis financiera asiática de 1997.
Parte 5, se introduce el complejo capitalismo de desastres en el que la autora describe cómo las empresas han aprendido a sacar provecho de tales desastres. Ella habla acerca de cómo el mismo personal pasa fácilmente de puestos relacionados con la seguridad y defensa de los organismos públicos de los Estados Unidos a puestos en empresas lucrativas.
Parte 6, se discute lo que ha pasado en Iraq tras la invasión de 2003, que Klein describe como la más compleja doctrina de choque con una plena realización que jamás nunca se ha intentado.
Parte 7, explica acerca de los ganadores y de los perdedores de la terapia de choque económico, de cómo reducidos grupos a menudo hacen muy bien su trabajo moviéndose a lujosos barrios privados, mientras que grandes sectores de la población se quedan con la decadencia de la infraestructura pública, la disminución de los ingresos y el aumento del desempleo.
En la conclusión no se recapitula sobre el resto del libro, sino que se habla de la reacción en contra la doctrina del choque y sobre las instituciones económicas que se propagan al igual que el Banco Mundial y el FMI. América del Sur y el Líbano después de 2006 se centraron como fuentes de noticias positivas en la que los políticos ya están retrasando reformas de libre mercado, con alguna mención de la campaña de la comunidad de activistas en Sudáfrica y China.

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