jueves, 21 de abril de 2011

GIORDANO BRUNO
Giordano Bruno, rebelde con causa
Jordi Jarque

Hace 400 años, el 17 de febrero de 1600, Giordano Bruno ardía en la hoguera. Perseguido por los calvinistas, excomulgado por los protestantes y finalmente condenado por la Santa Inquisición como"herético impenitente, pertinaz, obstinado y expulsado del seno de la Iglesia Católica, fue entregado al brazo secular de la Iglesia para que la condena se cumpliera."

Pero, ¿quién fue Giordano Bruno? ¿Por qué este italiano que nació en Nola ( localidad cercana a Nápoles ) en 1548 y que ingresó en un convento dominico en 1563, fue repudiado, perseguido y condenado hasta la muerte por algunas de las corrientes religiosas vigentes?
Para unos propició una revolución en el campo científico, para otros fue un gran mago que confeccionó un tratado para conseguir el poder de los demonios, para unos terceros tuvo la osadía de cuestionar la virginidad de la Vírgen María y el carácter divino de Cristo y para unos más fue un propulsor de la libertad de pensamiento.

Ciencia, magia y libertad es una mezcolanza sugestiva e inquietante a la que Bruno añadió unos ingredientes explosivos que activaron la espoleta de la susceptibilidad en los poderes de la época. ¿Qué ingredientes le llevaron a la muerte?

Para algunos astrónomos, Giordano Bruno evitó que la teoría heliocéntrica de Copérnico - según la cual el Sol no es el que gira alrededor de la Tierra, sino que es ésta la que gira alrededor del Sol - cayera en el olvido.
Bruno construyó un puente entre Copérnico y Galileo lo suficientemente sólido como para cambiar toda la concepción científica sobre el Cosmos. Galileo, amigo de Bruno, confirmó entonces con sus observaciones a través del telescopio ( se dice que lo inventó el propio Galileo ) la puerta abierta por Copérnico. Y Galileo también murió condenado por la Inquisición, claro.

Para algunos herméticos, Giordano Bruno recuperó la magia de los sacerdotes egipcios, recogida por Hermes Trimegisto. Para ello elaboró un misterioso libro que lleva por título Los treinta sellos, una de las más enigmáticas obras de Bruno, que tenía como finalidad formar a magos a través de un reconocimiento virtual por el Cosmos dibujado en unos diagramas. Bruno lo llamó la mnemotecnia mágica.
Para algunos filosófos y políticos, Giordano Bruno fue, sobre todo, un saludable provocador - según unos -, egocéntrico y según otros, un individuo que despreció el poder temporal ejercido por la Iglesia Católica sobre todo al afirmar que Dios ha creado infinitos mundos parecidos a la Tierra, que Cristo hizo milagros sólo aparentemente y que no hay castigo para el pecador. Incluso recomendó lo que llamaba los "amores vulgares", aunque él prefirió centrarse en los "amores heroicos", según sus palabras.

Recién entrado el siglo XXI, algunos investigadores apuntan a que Bruno también sembró la semilla que propició esa desesperante escisión entre ciencia y religión que ha afectado profundamente al desarrollo de nuestra cultura occidental. 
El poder de los demonios

"Los magos tienen por axioma que Dios influye en los dioses, los dioses en los astros, los astros en los demonios, los demonios en los elementos, los elementos en los sentidos, los sentidos en el alma, el alma en el animal entero", afirma Bruno en su obra Sobre magia
Y más adelante prosigue: Para los demonios es más fácil penetrar por los cuerpos e introducir pensamientos. Hasta tal punto taponan nuestros sentidos con ciertas impresiones sensibles, que a veces nos llega a parecer que estamos imaginando por nosotros mismos aquellas cosas que ellos nos sugieren.".

Cuando Bruno utiliza la palabra "demonio" se está refiriendo a una categoría de espíritus que podían ser tanto seres malignos como benignos, pues para los pensadores antiguos "demonio" no tenía porque identificarse con el diablo, sino que era el diminutivo de daimon. Así no es de extrañar que Bruno resalte la importancia que tiene para el mago el conocer exactamente toda clase de demonios y cómo operan, pues según afirmaba, el trato con estos seres despierta en el mago la capacidad de ver más allá. 
El demonio se compromete ante el mago a hacerle entrega de sus poderes y facultades. Para Giordano Bruno, a través de los demonios se consigue una exacta descripción de los mecanismos que se desencadenan en la Naturaleza y, por extensión, en todo el Universo.

Sin embargo, todo este conocimiento herético no era suficiente. No bastaba con identificar demonios y darles nombre. El mago precisaba conocer el arte de vincularlos. Y el gran vinculador, dice Bruno, es el amor. Sin amor, la magia no es operativa.
Erotismo y mística

He ahí una de las claves que tanto incomoda a los sectores más ortodoxos: el erotismo al servicio del conocimiento. Y más aun cuando quien afirma esto es un sacerdote, como en el caso de Giordano Bruno, ordenado en 1572. Para Bruno, sin erotismo no hay conocimiento sobre la Naturaleza

Es más, sin sumergirse en una relación erótica, no hay transformación personal. El mago consigue transformarse a través de las dos Venus, en referencia tanto al amor cortesano como al divino. En este aspecto, Giordano Bruno se inspira enCornelio Agrippa, discípulo de Paracelso. 
Bruno afirma que el furor del amor apasionado es una experiencia que convierte al alma en divina y heroica, algo parecido a las palabras del discípulo de Paracelso: "El furor amoroso, proveniente de Venus, transforma el espìritu del hombre en una divinidad gracias al ardor amoroso y le convierte en algo completamente semejante a Dios, en una verdadera imágen de Dios"
Son palabras que recuerdan a todas aquellas agrupaciones heréticas que reivindican la femineidad para alcanzar el conocimiento. Grupos que la Iglesia Católica no ha dudado en perseguir y aniquilar, según relata la Historia.

No es de extrañar, pues, que Giordano Bruno acabara en la hoguera. Eso ocurría el 17 de febrero de 1600. Pero, ¿qué dice la Iglesia cuatrocientos años después?

La Iglesia del siglo XXI no sabe qué hacer y como entoda institución, en su seno existen divergencias.

Pese a la opinión contraria del sector más conservador del Colegio Cardenalicio, Juan Pablo II celebró un gran acto de penitencia en Roma por los errores cometidos por los católicos a lo largo del segundo milenio, pero no pidió perdón por el asesinato de Giordano Bruno.
Giordano Bruno estudió las obras de Ramón Llull, Copérnico y Nicolás de Cusa, desde el principio de su entrada en la Orden de los Dominicos y sin duda alguna, fue influenciado por ellos. Sin autorización de los dominicos y una vez ordenado sacerdote, abandonó el convento y viajó por Europa dando clases en distintas universidades. Estuvo en Ginebra, Toulousse, Paría, Londres, Oxford, alterando siempre a las mentes demasiado relajadas.

Su espíritu independiente le produjo enemistades entre las autoridades eclesiásticas, especialmente entre los dominicos, pues los cannis Dei o "perros de Dios" - como se autodenominaban -, eran los encargados de la perpetuación de la pureza de la fe y, en consecuuencia, de la Inquisición. 
Si bien todo el mundo parece estar de acuerdo en que Giordano Bruno portaba en sí la semilla de la independencia, en cambio surgen discrepancias cuando se trata de valorar qué pretendía con ella.

Por ejemplo, en algunos medios académicos se apunta que siguió los pasos de Ramón Llull, lo que podría dar una pista de por qué la Inquisición le condenó. No hay que olvidar que Llull intentó conseguir que tanto el islamismo como el cristianismo y el judaísmo convivieran juntos, asunto que el catolicismo no quiso aceptar.
Para algunos investigadores hay un hecho evidente: si no hubiera sido por Bruno, la obra de Copérnico no habría sido ni tan siquiera considerada. El propio Copérnico la mantuvo en secreto durante años. Y cuando se difundió no encontró grandes obstáculos ni produjo conmoción alguna hasta finales del siglo XVI, a pesar de que contradecía implícitamente la visión de la Biblia
La Iglesia Católica toma conciencia del peligro que representaba Giordano Bruno. Este propone una justificación muy especulativa del sistema copernicano que llamó la atención de sus contemporáneos, entre otros, la de Galileo. La teoría copernicana se convirtió entonces en tema de conversación. Incluso los protestantes y calvinistas condenaron la nueva doctrina.
Pero no es ésta la herencia de Bruno, pues en la práctica el sistema propuesto no resultó ser mejor que el de Ptolomeo, ya que las observaciones astronómicas fueron escasas y poco precisas. La cuestión radica en que, para justificar sus sistema, Giordano Bruno siembra la escisión entre la razón científica y la razón religiosa. Y en Occidente, a diferencia de Oriente, se inicia la separación de saberes.
Esta separación tiene una doble consecuencia. Por una parte la Iglesia Católica pierde una importante parcela de poder o control sobre el conocimiento, que ya no estará mediatizado por razones teológicas o dogmas de fe. El catolicismo pierde así el monopolio del saber y de ahí su virulenta reacción hacia Bruno, que parece persistir en pleno siglo XXI
Pero por otra parte, a este nuevo conocimiento también se le despoja de una ética. A partir de entonces, la ciencia evolucionará al margen del ser humano surgiendo una ciencia materialista y positivista, lo que algunos ivnestigadores han dado en calificar "desmoralización de la ciencia" (ciencia sin conciencia). Por eso no les extraña que se fabriquen bombas atómicas, se atente contra el medio ambiente o que en la medicina oficial primen los intereses de los grandes consorcios farmaceúticos antes que los de las propias personas.

Lo sagrado queda huerfano de la ciencia y la ciencia queda huerfana de toda ética y moral. Se produce la falsa separación entre sujeto y objeto, como si el observador no tuviera influencia sobre la naturaleza de lo observado..
Giordano Bruno nació en 1548 en el seno de unafamilia militar afincada en Nola, una pequeña ciudad italiana situada en la falda del monte Vesubio. A los diecisiete años tomó los hábitos dominicos e ingresó en el convento San Domenico Maggiore, donde vivió hasta 1575. Pronto manifestó su naturaleza inconformista, negándose a acumular efigies de santos en su celda, de cuyas paredes sólo colgaba un crucifijo desnudo.

Durante toda su vida dio muestra de i
ngenio y osadía intelectual granjeandose la incomprensión de la mayoría de sus contemporáneos. Se mostró reticente en temas teológicos como el Misterios de la Trinidad e incluso elaboró su propia concepción de un Dios cósmico.

Cuando finalmente abandonó el convento, sus superiores le acusaron de herejía. Veinticuatro años después, el 17 de febrero de 1600, moría quemado en la hoguera inquisitorial por afirmar que la Tierra gira altededor del Sol y que infinitos eran el Universo y los millones de estrellas que lo poblaban.
El investigador norteamericano Ramón Mendoza, en su obra The Acentric Labyrinth (El laberinto acentrico), cita estas palabras textuales de Bruno, a quién considera el padre de la cosmología moderna: "En el espacio hay un sinfín de constelaciones, soles y planetas; sólo vemos los soles porque generan luz sin embargo, los planetas permanecen invisibles porque son pequeños y oscuros". Palabras de un monje rebelde de finales del XVI, que ya entonces afirmaba algo que sabemos hoy desde hace relativamente poco tiempo, grácias a los telescopios modernos y la física de nuestros días.

Otros investigadores han querido ver en el pensamiento de Bruno paralelismos con la ciencia védica y el concepto deadvaita o no dualidad, cuando d
ice que la mente y la materia no están separadas sino que son facetas de la misma realidad que subyace todas las cosas. Incluso algunos de sus escritos parecen no distar mucho de las teorías modernas sobre la holografía cuántica, teniendo en cuenta su afirmación de que cada porción del Universo está contenida en todas las demás.

Su sentido no dualista de la realidad impregnó sus ideas religiosas hasta tal punto que pretendía encontrar la enseñanza común a todas las creencias bajo la forma de una verdadera religión única que contrendría lo esencial de todas. Como sucede con los pioneros, no encontró mucha comprensión para sus propuestas.

Lo tildaron de loco por hablar del poder de la mente, pero estaba convencido de que el pensamiento correcto creaba construcciones positivas que mejoraban la vida de las personas, o, en el caso de los pensamientos negativos, producían un efecto desastroso. Quien lea algunas lineas suyas sin conocer la procedencia, podría pensar que está ante los escritos de un yogui, un maestro zen o un lama budista, como sucede en el siguiente párrafo: "Cada uno debe obligarse a sí mismo a desarrollarse mas allá de todos los limites conocidos; dar un gran salto y liberarse de las ataduras del cuerpo, ir mas allá de las restricciones del tiempo, para fundirse con la eternidad. Sólo entonces entenderá la grandeza de Dios"
Ya hace 400 años, Giordano Bruno conocía también las relaciones entre el Cosmos y la Tierra, gracias a la traducción de un manuscrito griego, el Corpus Hermeticus, un tratado de "magia astral" cuya autoria se atribuye a un sabio egipcio anterior a Noé. Al parecer, este texto de ciencia oculta sobre las estrellas permitiría concectar con la energía de aquéllas, dirigiendo su flujo hacia la Tierra en beneficio de la persona que la invoca. Esta conexión se realiza mediante un ritual de diversas imágenes, entre ellas los signos del Zodiaco. Lo que intentaban los magos del Renacimiento de ese modo era replicar el proceso que se daba en las piramides, capaces por su especial configuración de servir de vías de acceso a otro tipo de energías. Todo ello vanía explicado en el Corpus Hermeticus, gracias al cual Bruno se convenció de que los antiguos egipcios dominaban las ciencias cósmicas y sabían como manipularlas y alojarlos en sus estatuas.

A pesar de la oposición de la Iglesia católica y sus amenazas a raíz de que
Bruno declarara que tanto Moises como Jesus había sido magos, el italiano comenzó a experimentar con las energías de las estrellas según el antigüo manuscrito. Estaba convencido de que la religión mágica de Egipto era la mas antigua del mundo y culpaba al judaismo y al cristianismo de ocultar deliberadamente esta información. Y así, a través de as imágenes que según el actuarían como una interfaz entre el mundo físico y el espiritual, Bruno llegó -según él mismo afirmaba- a comunicarse con entes de otras dimensiones e incluso a cambiar estas últimas y, como consecuencia, cambiar el mundo material
Hasta el siglo XIX la jerarquía de la Iglesia Católica negó que Giordano Bruno hubiera sido quemado en la hoguera bajo las órdenes de la Inquisición. Es cierto que, con el papa Juan Pablo II a la cabeza, la Iglesia se ha "arrepentido" de su "error, pero no ha sido capaz de rehabilitar la figura de Bruno, al que sigue considerando un discolo de ideas extremadamente revolucionarias. Giordano Bruno fue condenado a la hoguera el 17 de febrero de 1600 "para terminar con su lamentable vida". En 1889, en la romana plaza Campo di Fiori, el mismo lugar en que fue quemado, se inauguró un monumento en su memoria y se realizó una misa en la que participaron mas de 30.000 personas. El acto no contó con representante alguno de la Iglesia Católica.
Bibliografía

Giordano Bruno y la tradición hermética Frances A. Yates. Ariel, Barcelona 1983.
Medioevo y Renacimiento, Eugenio Garin. Taurus, Madrid 1986.
Mundo, magia, memoria Giordano Bruno. Taurus. Madrid 1982
Mentalidades ocultas y científicas en el Renacimiento. Brian Vickers. Alianza Universidad, Madrid 1990.

Etiquetas:

lunes, 28 de marzo de 2011

giordano bruno, antonio damasio, y el marcador somático

Giordano Bruno (1548-1600) fue un filósofo y poeta renacentista italiano cuya dramática muerte dio un especial significado a su obra. Nació en Nola, cerca de Nápoles. Su nombre de pila era Filippo, pero adoptó el de Giordano al ingresar en la Orden de Predicadores, con los que estudió la filosofía aristotélica y la teología tomista.

Pero Giordano era un pensador independiente de espíritu atormentado. Abandonó la orden en 1576 para evitar un juicio en el que se le acusaba de desviaciones doctrinales e inició una vida errante que le caracterizaría hasta el final de sus días.

El 20 de Enero de 1601 el Papa Clemente VIII ordenó que Bruno fuera llevado ante las autoridades seculares, el 8 de febrero fue leída la sentencia en que se le declaraba herético impenitente, pertinaz y obstinado. Fue expulsado de la iglesia y sus trabajos fueron quemados en la plaza publica.

Durante todo el tiempo fue acompañado por monjes de la iglesia, antes de ser ejecutado uno de ellos le ofreció un crucifijo para besarlo, el cual rechazó y dijo que moriría como un mártir. Ha sido convertido en mártir de la ciencia por la defensa de las ideas heliocentristas, aunque hay que decir que la causa principal de su juicio fue la teología neognóstica, que negaba el pecado original, la divinidad especial de Cristo y ponía en duda su presencia en la eucaristía.
Antonio Damasio intenta explicar con su teoría del "marcador somático" (MS) cómo las emociones influyen en nuestros proceso de decisiones y razonamiento. El MS sería una señal en forma de sensación somestésica, que contribuye a optimizar nuestras decisiones y nuestro razonamiento. 

Mediante un largo proceso de aprendizaje, determinados estados somáticos se asocian a clases específicas de estímulos. Así, frente a situaciones puntuales, el cuerpo entrega una señal en razón de sus experiencias anteriores. 

Es decir, nuestro organismo a lo largo de su ontogenia va acumulando múltiples asociaciones del tipo situación/estado somático, de tal forma de tener un registro con su historia de variaciones en función de esas situaciones particulares. 

Frente a nuevas experiencias, dicho registro permitirá buscar alguna situación similar que se haya tenido con anterioridad. De esta manera, si la situación actual es asociada con una experiencia anterior que haya tenido un resultado negativo, el MS “intentará” que rechacemos ese curso de acción. Si por el contrario, la nueva situación se enlaza con alguna experiencia anterior positiva, que permita prever que la decisión tendrá éxito, el MS la promoverá. 


No deja de ser inquietante que un tratado romano de retórica del año 85 a.C., que recoge la antigua tradición griega, contenga el núcleo de la conocida hipótesis del «marcador somático” propuesta por algunos neurobiólogos actuales. 
El marcador somático es una asociación interna entre situaciones emocionales y ciertos estímulos complejos. La conexión implica una marca somática (positiva o negativa) que se agrega al recuerdo de un determinado estímulo, lo cual facilita la toma rápida de decisiones cuando posteriormente se repite el estímulo. Se supone que estas marcas forman parte de un sistema interno de preferencias alojado en la corteza prefrontal. 
La hipótesis del marcador somático ha sido desarrollada principalmente para explicar, que las funciones neuronales, la importancia de las emociones en el razonamiento y en la toma de decisiones. Pero es una hipótesis que tiene implicaciones más amplias, pues además de describir cómo se ‘etiquetan” emocionalmente ciertas experiencias que se almacenan en la memoria, propone una interpretación de la manera en que las convenciones sociales y las normas éticas se “interiorizan” bajo la forma de marcas que asignan valores positivos o negativos a las experiencias. 
La antigua mnemotecnia, por su parte, se proponía efectuar por medios artificiales externos marcas en la memoria interior, asociadas a emociones, con el objeto de facilitar que los recuerdos se guardasen ordenadamente y fluyesen con facilidad en el momento en que eran requeridos para expresarlos en público en discursos o parlamentos. Las imagines agentes son marcadores que señalan la existencia de puntos de conexión entre el medio sociocultural y el cerebro. Nos indican que hay conductos por los que fluyen señales artificiales capaces de modificar los circuitos cerebrales.
Muchas personas que gozan de memoria prodigiosa —y que compiten en concursos internacionales— utilizan todavía la antigua mnemotecnia inventada por Simónides y exaltada por Cicerón). La técnica consistía en imitar artificialmente a la naturaleza, pues se partía de que los sucesos cotidianos ordinarios se suelen olvidar, mientras que los acontecimientos extraños, nuevos o maravillosos se retienen en forma natural en la memoria. 
La eficacia del método proviene, me parece, de que es capaz de “traducir” las secuencias internas de señales neuronales a símbolos, y viceversa: convertir series ordenadas de símbolos en marcas neuronales que funcionan como enlaces ligados a emociones y a experiencias. 
¿Cómo intentan los neurobiólogos actuales explicar este fenómeno? Suelen acudir a la propuesta de Donald Hebb, quien partió de la idea de que las conexiones entre neuronas que disparan simultáneamente se fortalecen. 
Teniendo en mente la teoría de los reflejos condicionados, Hebb supuso que las neuronas que se activan al escuchar una campana se conectan con neuronas cercanas que se activan cuando en el mismo momento se le ofrece al perro (con el que experimentaba Pavlov) alimento. 
Así se forma un circuito neurona que “sabe” que la campana y la comida están relacionadas. Algo similar podria ocurrir en el ejemplo que da el antiguo tratado romano de retórica que he citado (Ad Herennium). 
Para que el defensor en un juicio por asesinato recuerde un punto clave de la acusación, propone imaginar unos testículos de cordero: ello trae a la memoria, por similitud fonética, que hubo unos testigos que presenciaron el crimen. Esta imagen es parte de una secuencia ordenada, en la que aparecen otros símbolos: una copa (veneno) y unas tablillas (testamento, que indica el motivo del crimen). 
Podemos suponer que las neuronas que se activan cuando se contemplan unos testículos se ligan a otras que disparan cuando se sabe que en la escena del crimen hubo testigos. Entre las neuronas “testimoniales” y las “testiculares” se forma un enlace permanente o, al menos, de larga duración. Ello se explica porque la activación simultánea de las neuronas provoca que las sinapsis que las unen se potencien.
El problema consiste en que las enzimas y las proteínas que fortalecen o debilitan las sinapsis deben ser sintetizadas a partir de genes específicos. Pero ¿cuáles son las señales que activan a estos genes? La explicación de Douglas Fields, a partir de experimentos en su laboratorio, es que os fuertes estímulos provenientes de disparos simultáneos de varias sinapsis (o de una sola activándose repetida mente) despolarizan la membrana de una célula nerviosa. 
El potencial de acción de estos disparos hace que los canales de calcio, sensibles al voltaje, se abran. Entonces los iones de calcio interactúan con las enzimas y proteínas, que activan un factor de transcripción (CREB), el cual a su vez activa a los genes que fabrican las proteínas que provocan el fortalecimiento de las conexiones sinápticas. 
Esto quiere decir que el núcleo de la neurona escucha directamente los disparos de la célula y al hacerlo determina cuándo hay que fortalecer permanentemente la sinapsis para que la memoria sea durable)
El antiguo autor de Ad Herennium explicaba que con el método para fijar datos en la memoria “el arte complementará a la naturaleza” Es decir, que ciertos mecanismos culturales se convierten en suplementos o prótesis de las redes cerebrales. 
El proceso mnemotécnico comienza por asociar palabras, cosas o ideas a dos tipos de imágenes visuales, ya que se consideraba, como dijo Cicerón, que “el sentido de la vista es el sentido más agudo”) La primera imagen es un locus preciso ubicado en una construcción arquitectónica. 
La segunda imagen es una marca: la figura de una persona, una máscara, un dios, un héroe o un objeto que produzcan un impacto emocional. 
Si continuamos la secuencia en términos modernos, diríamos que los temas, los loci y las marcas activan tres conjuntos diferentes de neuronas que inician disparos sincronizados hasta lograr que las sinapsis que conectan a los tres grupos se fortalezcan de manera permanente. 
Aunque estamos todavía muy lejos de poder descifrar las señales eléctricas y químicas que generan redes neuronales interconectadas para fijar la memoria, podemos comprender que la mnemotecnia haya tenido un impacto tan profundo y duradero en la cultura occidental.
El arte de la memoria era un sistema que comunicaba el mundo cultural con el microcosmos interior. Y no sólo abría un canal de comunicación: permitía que con los artificios de la cultura se manipulasen las esferas del alma. Por supuesto, esta intromisión forzada de los poderes de la imaginación en las elevadas partes racionales del alma fue un reto para la escolástica cristiana. 
Alberto Magno y Tomás de Aquino, con la ayuda de la filosofía aristotélica, lograron justificar la manipulación de imágenes propia de la memoria artificial. La imaginería mediadora con fuertes impactos emociona les (las imagines agentes) fue sustituida por “similitudes corporales’ lo que fue legitimado por el hecho de que la cognición humanal es más poderosa ante las cosas sensibles. 
Ello ayudaba a que temas muy sutiles y espirituales fueran mejor recordados en el alma como formas corporales. Frances Yates ha dedicado un maravilloso la historia de la memoria artificial, y ha descrito cómo este antiguo arte desembocó en el pensamiento renacentista. 
Me parece que la lectura del libro de Yates muestra que la exaltación del arte de Iç memoria fue, entre otras cosas, una búsqueda de aparatos traductores: de artificios para transformar ideas en señales capaces de sumergirse en el micromundo interior de la memoria y reorganizar poderes del alma.
El análisis del pensamiento de Giordano Bruno es uno de los pasajes más fascinantes del trabajo de Yates. Es un ejemplo magnífico de la obsesión por entender y perfeccionar el arte de la memoria como aparato mediador y traductor. No debe extrañarnos que Bruno usara en esta tarea de desciframiento y manipulación de símbolos, metá foras y señales, algunos de los recursos que su cultura le ofrecía: la cabalística, la hermética, la magia y la astrología.
Utilizó como marcadores las imágenes de las estrellas y los planetas, las pensó como “agentes superiores” y las colocó en el centro de un sistema de círculos concéntricos (cada uno con 150 imágenes) concebido como una extraña combinatoria mediadora que conecta las esferas celestes con las ruedas internas de la memoria. Las imágenes de las estrellas se enlazan, en el siguiente círculo, con símbolos de vegetales, animales, piedras, metales y otros objetos varios. 
El siguiente círculo consiste en una variada lista compuesta solamente de adjetivos, todos escritos en acusativo. Los siguientes círculos se componen de una lista de inventos (agricultura, cirugía, flauta, esfera, etc.) junto con sus correspondientes inventores (Osiris, Quirón, Marsias, Atlas, etc.). Frances Yates descubrió que las series de imágenes de Bruno forman parte de un sistema de círculos combinatorios como el que creó Ramon Llull. 
Giordano Bruno construyó un mecanismo mediador que, al manipular las imágenes de las estrellas (que son en realidad “sombras de ideas”), permitía imprimir en la memoria, por medio de las ruedas concéntricas, las imágenes adecuadas de los “agentes superiores”. 
Como señala Yates, las concepciones renacentistas de un cosmos animado, como la de Bruno, abrieron el camino a la idea moderna de un universo mecánico basado en procesos matemáticos, como el que exploró Leibniz. Pero a Bruno le interesaba menos el mundo externo que la mecánica interior y el funcionamiento de las ruedas de la memoria.
Si se quiere tener una idea concreta y viva de lo que significa esta maquinaria mnemónica, basta con leer el hermoso libro del gran psicólogo A. R. Luna sobre el caso de un hombre que, gracias a una acentuada sinestesia, tenía una memoria absolutamente excepcional. 
Esta persona asociaba imágenes visuales, sabores, colores, números y palabras de manera espontánea, lo que le permitía construir la sociedad promueve la insatisfacción corporal con el fin de suscitar el deseo indiscriminado de "remedios de belleza" y la persecución de un ideal imposible.

Etiquetas: , ,

sábado, 14 de agosto de 2010

invocando a giordano bruno

Siguiendo una recomendación de Marguerite Yourcenar, una de mis autoras guías en la literatura, hice un ritual romano del que habló en alguna entrevista: a la orilla del mar repites 200 veces el nombre del personaje elegido, al finalizar sabrás si te dio su venia o no para escribir sobre él. Para iniciar mi relación con Giordano, lo hice en el jardín de la casa de Yourcenar, Petit Pleasance, situada en los confines de la América del Norte. Años después, en un viaje por la costa este de Estados Unidos, supe que tenía que soltarlo para que él iniciara otro viaje. Fue una mañana lluviosa, frente a unas olas inmensas que al salpicarme hacían que castañearan mis dientes, al repetir 200 veces su nombre.
MB: ¿Qué sentiste?
LV: Me acometió esa soledad que arrastra uno por la vida, estés en la situación familiar y amorosa que sea. Durante 10 años Giordano Bruno me acompañó y me enseñó a escribir; pero tenía que soltarlo para seguir escribiendo sobre él, encarnado en otro o en muchos otros personajes.

Etiquetas:

La importancia de la filosofía práctica de Bruno

La importancia de la filosofía práctica de Bruno va más allá, para incidir en los ricos márgenes donde florecen la estética y la sociología, la religión y la epistemología.

1º Empecemos por el plano estético. La convertibilidad omnidireccional de los signos-simbólicos perceptibles de la realidad y al querer hacer de la vida una obra de arte.

2º La imaginación bruniana tiene también una importante prolongación social y política.
de nuestros días: la formación de la persona a través de imágenes, revistas, y fábulas dramáticas

3º No se debe olvidar que con su filosofía y, particularmente, con sus métodos mnemónicos Bruno apunta a una reforma de tipo religioso: Los diagramas gnósticos implican el viaje del héroe por un templo interior, en el que cada nemonauta es protagonista de su propio vía crucis.

4º El epistemológico es otro plano en el que también incide la filosofía práctica de Bruno. No es sólo que no podamos pensar sin imágenes, sino que hay una especial vinculación entre los modelos científicos y el imaginario, ya que sin éstos aquéllos no logran afianzarse. 

Etiquetas:

martes, 8 de junio de 2010

Giordano Bruno, cuatrocientos años después

http://www.revistaesfinge.com/?p=821


Giordano Bruno, cuatrocientos años después


Por Marcos Valenzuela
He aquí aquel que excedió los límites del aire, penetró en el cielo, recorrió las estrellas, traspasó los confines del mundo
El 17 de Febrero de dos mil diez se cumplen cuatrocientos diez años del fin de una vida llena de peregrinajes, huidas y búsquedas, de una filosofía llena de sabiduría, alejada de un discurso teórico, y considerada como forma de vida hasta sus últimas consecuencias: la hoguera de aquella, suponemos fría, mañana de invierno en Campo dei Fiori, en Roma.
Giordano Bruno, filósofo italiano, nació en el año 1548 en Nola, pequeño pueblo no lejos del Vesubio.  “Rebelde, pendenciero, valiente, obstinado, imprudente, viajero incansable, erudito, inteligencia superior, pensador audaz pero contradictorio, científico precursor, mártir de la libertad y la verdad” como lo define  Cristián Gazmuri (1), es el inicio de la larga serie de adjetivos que podrían intentar descifrar lo extraordinario de su periplo vital y filosófico. O, según sus propias palabras: “He aquí aquel que excedió los límites del aire, penetró en el cielo, recorrió las estrellas, traspasó los confines del mundo, tras haber desvanecido la fantástica muralla de las primeras esferas, de las octavas, las novenas, las décimas y [aún] otras que habrían podido añadir  vanos  matemáticos y la ciega visión de los filósofos vulgares (…) “. (2)
Nuestra tarea en este artículo será la de ofrecer una guía de acceso a su obra y a los estudios, novelas y demás expresiones artísticas en las que Giordano Bruno y su filosofía hayan sido eje angular. Obviamente, en Internet aparecen numerosas páginas que hacen especial mención a los aspectos más característicos de su biografía, anécdotas de sus viajes, novelados e incluso llevados a la pantalla de cine. Pero dejaremos que la utilización de la red sea en esta ocasión la que nos ponga en contacto con sus escritos originales, ya que existen diversas páginas que enlazan con lo que se ha podido rescatar. De hecho, todas las obras de Giordano Bruno fueron catalogadas en el Index Librorum Prohibitorum et Expurgatorum.
Algunas de las páginas en las que podemos encontrar las obras de Giordano Bruno son: http://www.giordanobruno.info/nolano/opere.htm, con artículos muy interesantes y http://www.clavismagna.info/ promocionada por un experto en Giordano Bruno como Guido del Giudice; estas dos en idioma italiano, país donde los estudios en torno a su obra están muy desarrollos. También la web del Instituto Warburg, pionero en los estudios dedicados al Arte de la Memoria, nos ofrece su “ópera”: http://warburg.sas.ac.uk/mnemosyne/Bruno/bruniana.html, y  una gran cantidad de artículos dedicados a Giordano.  En lengua castellana falta una edición de su obra completa, y sólo el esfuerzo aislado de editoriales e investigadores como Ignacio Gómez de Liaño o Miguel Ángel Granada, entre otros, han puesto al alcance del público en castellano parte de la obra de Bruno.
Con este inmenso material se nos multiplica la idea de que este filósofo asombra tanto por su intensa vida como por lo elevado de su obra. Podríamos seguir el hilo dorado de las investigaciones de Giordano Bruno, en primer lugar, en el desarrollo de la nueva cosmología copernicana de una tierra en movimiento en la dirección de un universo infinito y homogéneo en el que cada estrella es centro de un sistema planetario donde la vida y el movimiento están presentes por doquier. A continuación, en la crítica del sectarismo religioso y de la pedantería intelectual, donde realiza una redefinición filosófica del lugar social de la religión cristiana. Otra desarrollo de su obra se encuentra en la dimensión teológica y antropológica del universo infinito y homogéneo, que, por su carácter de expresión necesaria de la causa divina, permite al intelecto heroico que lo conoce en su verdadera estructura la única unión posible con la divinidad y la perfección del hombre que constituyen en realidad el verdadero Paraíso y reino de Dios. Y finalmente, podríamos encontrar la práctica definitiva de toda su exposición teórica en las obras dedicadas al Arte de la Memoria.

“El arte de la memoria está en el mismísimo centro de la vida y muerte de Bruno”.
Frances A. Yates

La práctica del Arte de la Memoria
Es curioso observar que precisamente la parte práctica de todo el desarrollo intelectual y filosófico de Bruno haya sido la menos estudiada o correctamente explicada. Las Ars memoriae representan para él un medio para ir más allá de lo humano en la búsqueda de lo verdadero e inaprensible, para establecer vínculos, para llegar a una intuición universal de la naturaleza de las cosas.
Aquellas imágenes que cada uno de nosotros formamos automáticamente, vivificadas con la emoción, se conectan automáticamente con la esfera de las ideas, las cuales no son sino una sombra, umbra profunda, pero que finalmente, como una llama, mutan y asumen el control de la materia y la forma. Astros, números, figuras, devuelven toda la fuerza elemental de la naturaleza, operando en una materia que tiene la misma dignidad que el espíritu.
Bruno entiende todo esto, e intenta exprimirlo utilizando con desenvoltura, en todas las artes, todos los instrumentos que su tiempo le ofrece: la magia natural, la astrología, la matemática y, cómo no, el arte de la memoria. Pero no se contenta con los métodos artificiales llulianos o de otros mnemonistas que le precedieron, los elabora, experimenta, transforma.  El uso de la imaginación tiene para él un significado que va más allá de la simple correlación mnemónica. Desde la constitución de su “obra mnemotécnica” esto le acompañará en todo su pensamiento sucesivo.  Desde la alegoría de la Expulsión de la Bestia Triunfante a los emblemas del Furores Heroicos, como a los conceptos-estatuas del impresionante Lampas triginta statuarum, la asociación de palabra-imagen se transforma de simple técnica de la memoria en mecanismo de pensamiento, que consiste en elaborar y confrontar conceptos para llegar a nuevas verdades.
La meta de Bruno era fundar en la psique, mediante la organización de estas imágenes significativas, el retorno del intelecto a la unidad, porque el hombre es el “gran milagro”, su mente es divina. Entonces, la divina organización del Universo está dentro de ella, y un arte que reproduzca en la memoria esa organización divina se hará también de los poderes del Cosmos, que están en el propio hombre. ¿Cómo? Con la imaginación, “el vehículo del alma y del entendimiento, el vehículo de la luz y de la vida”. A diferencia de las artes de la memoria desarrolladas en la Edad Media, en el Renacimiento, según Yates, es la imaginación la que se convierte en “la más elevada potencia del ser humano para aprehender el mundo ininteligible a través de la captación de imágenes significativas”.
Arte de la Memoria y refundación de la filosofía
Ignacio Gómez de Liaño es, junto con Frances Yates, posiblemente quien más ha profundizado en las Artes de la Memoria con sus investigaciones histórico-filosóficas, que atraviesan todas las disciplinas comúnmente llamadas humanas: la psicología, la antropología, la sociología, la política, la estética, el arte, la ciencia.
Observa cómo este método ha servido durante siglos para enseñar doctrinas religiosas y filosóficas, para enseñar a acondicionar la psique no sólo mediante el conocimiento del mundo y de las diferentes doctrinas, sino también ayudando al conocimiento de uno mismo, y en este sentido no sólo desarrollando y estudiando las facultades cognitivas al modo de las Críticas kantianas, sino y sobre todo, de la relación entre el conocimiento objetivo (de los objetos del mundo) y el conocimiento de lo afectivo (estados y movimientos del alma) y su implicaciones prácticas.
Este método entiende que la construcción de la persona no sólo implica el desarrollo del conocimiento en su vertiente lógica-científica, sino que necesita de la misma manera aprender cómo son y cómo se nos dan los afectos, las emociones, la voluntad, las necesidades. Para desarrollar esta vertiente de lo humano y conjugarla con la del conocimiento objetivo, propone el desarrollo de la mnemónica, que no es un arte en el sentido de una técnica mecánica sino en el de lo artístico, y en concreto, de la música, y de ahí su “concepción musical de la persona”. La exposición sistemática de la filosofía teorética y práctica que había construido a lo largo de sus múltiples investigaciones y vivencias supuso la publicación de Iluminaciones filosóficas y de un resumen a modo de notas titulado Sobre el fundamento, y Breviario de filosofía práctica.
La técnica del Arte de la Memoria del De Umbris Idearum
Hoy en día, a más de cuatro siglos de distancia, Fabio Ferruci,  junto con Gianni Golfera, (3) nos propone una revisión del De umbris. Se trata de un esfuerzo revitalizante de un texto complicado para su aplicación práctica. El efecto resultante es la iluminación de los pasajes más esotéricos y aparentemente incomprensibles del texto bruniano y el sugestivo y vasto horizonte práctico que nos enseña. Partiendo de los análisis de las fuentes, recorre el camino junto al Nolano, aclara las técnicas utilizadas, demostrando cómo el arte de la memoria no es un instrumento obsoleto, y sí un sistema totalmente actual y fecundo en su aplicación, que, con la sorprendente capacidad de Golfera, restituye su utilidad práctica que el tiempo le había robado. Sus comentarios tienen un rasgo particular, ya que se advierte el entusiasmo de este sistema por aquel que lo utiliza cotidianamente. Hoy en día, medios como los ordenadores pueden evidenciar lo obsoleto de esta técnica, si ésta no respondiera a algo más importante y sustancial. Se quita el velo del arte, que va más allá de la simple habilidad mnemónica, llegando a establecer contactos y vínculos con la naturaleza y lo absoluto.
Las investigaciones realizadas por Golfera constituyen un precioso instrumento de introducción indispensable para quien quiera aprender y utilizar el método con la plena conciencia de tener unas bases teóricas e históricas, y además de todo reconocimiento en este campo, al genio extraordinario de Giordano Bruno, que restituye, iluminando la praxis, el sentido verdadero de la extraordinaria herencia del Nolano.
Notas
(1)    ”Giordano Bruno, su época y la nuestra”. Cristián Gazmuri http://www.hist.puc.cl/cinfo/Articulos/gazmuri15.htm
(2)  Giordano Bruno. Mundo, Magia, Memoria. Biblioteca Nueva, 1997. Madrid. Edición de Ignacio Gómez de Liaño
(3)  L´arte della memoria di Giordano Bruno. Anima Edizioni. Milano, 2005.  Fabio Ferrucci

Etiquetas:

domingo, 28 de febrero de 2010

Giordano Bruno

Se nos hablará también de Benito de Espinosa, por cierto menos que de Descartes, pero se olvida a Giordano Bruno, ¿por qué? Giordano Bruno es el gran censurado en todas la historias de la Filosofía. Copérnico y Kepler daban seguridad al hombre que descubre las limitaciones de la visión aristotélico-escolástica del mundo y de la vida, pero Giordano no. Giordano Bruno –lo diré yo mismo– es, junto a Baruch Spinoza, una anomalía salvaje en la razón científica y filosófica: el universo es infinito, y la unidad cósmica se despliega. La inquisición, esta vez no perdona, lo condena y lo ejecuta ¿con fuego purificador? No hay verdad revelada, sea religiosa, artística o filosófica que pueda admitir la existencia de otros mundos... ¡y que puedan estar habitados! Y sin embargo Giordano Bruno todavía ofrecía cierta seguridad en el ánimo de los mortales, pues mientras todos los mundos son corruptibles y perecederos, el universo cósmico en su totalidad es eterno e inmóvil, dado que, según G. Bruno, no hay nada fuera de él, sino que él mismo es la totalidad del ser. La religión y la filosofía no podía tolerar que Dios, un Dios infinito, no pudiera estar fuera del mundo, sino dentro de él. La Filosofía recurre siempre a la Historia de la Filosofía para dar una falsa seguridad a los hombres.

Etiquetas:

Giordano Bruno




Giordano Bruno se ha llamado un mago de memoria, un místico hermético, un enciclopedista ambicioso, un visionario de la multimadia. Pero él es más que la suma total de todas las referencias que ha generado. Su trabajo es a la vez, situada a la altura del Renacimiento del siglo 16 en Europa y, al parecer contemporáneo.
  
Un importante tratado de semiótica posmoderna, texto publicado Bruno pasado, De imaginum, signorum et compostione Idearum (sobre la composición de imágenes, signos e ideas) Frankfort, 1591, podrían haber sido editadas con Segno de Umberto Eco en 1973.

La Epístola Dedicatoria exclama que el tema principal del libro es la composición de imágenes, signos e ideas con el fin de dominar la intención universal, la disposición y la memoria y explica, por nuestro intelecto no puede verse a sí mismo y todas las cosas en sí mismas, salvo en un aspecto exterior, semejanza, imagen, forma o signo. Además, no entendemos por cualquier simpleza, la condición y la unidad, pero por la composición, la combinación, la pluralidad de los términos, por medio del discurso y la reflexión.
  

Por el momento, el cuerpo de Bruno de trabajo es un legado profético de llaves codificadas herméticamente para el desarrollo de un sistema de memoria universal, conceptos que han comenzado a manifestarse en Internet.

El desarrollo de la cibernética en los últimos 50 años ha proporcionado las tecnologías de capacitación para el sistema de almacenamiento omnisciente, y navegables que Bruno había imaginado hace cuatrocientos años.

Siguiendo las instrucciones intrincadamente detallada de Bruno renacimiento `usuarios 'agraciados con el requisito de la auto-disciplina, podría almacenar todo el conocimiento del mundo en su mente.
Leer más »

Etiquetas:

lunes, 28 de diciembre de 2009

Derivados desmitificados

Derivados desmitificados
El Financial Times del 17 de diciembre del 2009 publica el interesante diagrama que se reproduce más abajo, que muestra el volumen mundial de los famosos derivados financieros, clasificados por tipos. La fuente es el Banco Internacional de Pagos.
La cifra nominal que alcanzan los derivados es inconcebiblemente elevada: el 2009 suman 605 billones de dólares. Es decir, 605 millones de millones de dólares.
Ello equivale a más de diez veces el producto interno bruto (PIB) del mundo, que debe andar por los 60 billones de dólares y 42 veces el PIB de los EE.UU., que es de aproximadamente 14 billones.
También es impresionante su caída durante la crisis: entre su máximo de 680 billones el 2007 cayeron a 547 billones el 2008, es decir, se contrajeron en más de 130 billones de dólares en un año, casi ¡diez veces el PIB estadounidense!
¿Que son los derivados? Contratos entre particulares para garantizar determinadas cuestiones. El mayor número - más de 435 billones de dólares - son contratos que garantizan la estabilidad de tipos de interés. Le siguen a mucha distancia los contratos que garantizan la estabilidad del tipo de cambio.
En ambos casos, los "compradores" del derivado toman una especie de seguro con el "vendedor" del mismo, que se compromete a cubrir las variaciones que pueden experimentar estas variables en un plazo determinado.
Por ejemplo un exportador de frutas chileno puede asegurarse de este modo contra las exageradas fluctuaciones en el valor del peso chileno en el curso de una temporada. De ese modo puede saber más o menos a ciencia cierta cuantos pesos va a recibir cuando le liquiden sus ventas en dólares. Si el dólar baja del nivel garantizado, pierde el que le "vendió" el derivado, que tiene que poner la diferencia en pesos. Al revés, si el dólar sube, el otro gana el excedente en pesos por encima del tipo de cambio garantizado.

Otro número impresionante de derivados - 36 billones de dólares - garantiza los bonos que emiten las empresas. Es decir, son seguros contra la posibilidad que el emisor del bono deje de pagarlo.

Claro que esta sideral masa de derivados se esfuma en gran parte cuando se compensan unos con otros. Precisamente, el Financial Times publica en diagrama en una nota referida a las conversaciones para establecer una cámara central de compensaciones en cada país, que permita controlar estos contratos.

El valor nominal de los contratos de derivados representa el total de las transacciones aseguradas - el valor total de la fruta exportada en el ejemplo - y no el valor que realmente interesa a los que originan el contrato, que es el diferencial que le tienen que compensar al que "compra" el seguro, o el beneficio que obtiene el que "vende" si el diferencial resulta en su favor.

El valor nominal de los contratos se multiplica adicionalmente porque los que "venden" a su vez se ponen a resguardo contratando seguros similares con otros "vendedores" y éstos con terceros y así sucesivamente. De este modo se alcanzan las absurdas cifras nominales arriba reseñadas.

Corregidas por estos factores el monto de transacciones reales que generan estos contratos se reduce enormemente. Además, como normalmente se compensan unos hacia arriba y otros hacia abajo, muchas veces los diferenciales se anulan completamente.

Con todo, la cifra neta de compromisos derivados de estos contratos resulta igualmente enorme: 25,3 billones de dólares según la estimación del Banco Internacional de Pagos (FT 12/11/2009).
La cámara central de compensaciones permitiría asimismo ver cual es la exposición neta real de los "vendedores" de estos papeles. Por ejemplo, la gigantesca aseguradora estadounidense AIG fue llevada a la quiebra por una pequeña filial que operaba en Londres, que se dedicó a garantizar mediante contratos de este tipo a toda suerte de otros derivados como las tortas de hipotecas "subprime."

La Cámara de Representantes de los EE.UU. acaba de aprobar una primera legislación a este respecto, que limita el que los bancos - que profitan intermediando este gigantesco volumen de negocios -, sean a su vez los propietarios de las cámaras de compensación.

Sin embargo, todo el asunto sigue todavía en pañales, al igual que toda la nueva regulación financiera que está surgiendo de la crisis.

Etiquetas: ,

miércoles, 16 de diciembre de 2009

giordano bruno y la magia financiera


El problema de los imparciales es que están sobornados por las dos partes...

Etiquetas:

giordano bruno y el arte hermético de la memoria


cansado de "la lógica de los conceptos" de la filosofía occidental he decidido pasar a la "mnemónica de los afectos" gracias Giordano Bruno

Etiquetas:

martes, 15 de diciembre de 2009

Giordano Bruno: El Arte de la Memoria


Giordano Bruno: El Arte de la Memoria

Carlos Muñoz Gutiérrez


No es Giordano Bruno un personaje sencillo, y así tampoco lo es su obra. Su figura se encuentra aún hoy envuelta en una gruesa niebla de mitomanía: Martir de la Ciencia, Mago de la larga tradición gnóstica o hermética, revolucionario político, ¿espía en la corte inglesa al servicio de la francesa? (1), agitador de masas. Sobre todo representa el pensador moderno que comprende que saber es poder, y que la fuerza de ese poder reside en el control de la posesión, difusión y, naturalmente, manipulación de la información. Todas estas facetas resultan hoy inabarcables, pero ha constituido desde luego la ambición de la humanidad que ha pretendido desde siempre y para siempre saberlo todo.


Bruno comprendió bien el poder del saber y su condena por la Iglesia debió ser más por el peligro que suponía su subversión que por sus ideas científicas o sus prácticas heréticas. Representa más el ajusticiado por un poder que le contempla como un peligro, que el ilustre sabio consecuente con su sabiduría.


Ofrecer en unas breves notas la magnitud y complejidad de su obra no es fácil y, declaro, escapa a mis posibilidades, pero no quiero dejar pasar la oportunidad de intentar ofrecer una plataforma conceptual que sirva de punto de partida a la comprensión de su pensamiento. Sin embargo, resultará que esta plataforma conceptual servirá para comprender también un camino que siguió la humanidad desde el Renacimiento. Un camino que ha transformado ciudades en metrópolis, enciclopedias en ordenadores, magias en tecnologías, imágenes en iconos, saber en poder.


Bruno representa en el punto de su persona una multitud, de la misma manera sus obras se engarzan para compendiar un saber completo que nos permite hacer maravillas. Magia es hacer Maravillas y eso ha sido el esfuerzo de una humanidad que como a Bruno se le tornan negras y conducen a la Muerte. La Expulsión de la Bestia Triunfante -parece hoy- ha traído el triunfo de otra bestia mayor.


Lo que sigue a continuación es el intento de alguien que se acerca anecdóticamente al pensamiento bruniano, en alguna manera muy lejano ya a nuestra época, aunque en otro sentido muy cercano, y que llega desde un interés muy diverso y se encuentra finalmente con un escenario esclarecedor de la historia de la humanidad que alcanza a nuestros días. Bruno es un pensador moderno, sin duda, y como tal subvierte la tradición e ilumina el futuro.


El interés lejano que me condujo hasta aquí es su arte de la memoria, una arquitectura de la mente para saberlo todo, para tener disponible todo el saber. El encuentro: la imbricación de un pensamiento global en un modelo de vida, la reunión de una larga tradición filosófica para ofrecer un futuro renovador. Gran Magia del saber que quiere perdurar y difundirse, combinarse y recrearse, pero sobre todo producir. Producciones que plantean la cuestión abierta de si la magia era blanca o negra.


¿Cómo culmina en Bruno la larga tradición de un Arte de la Memoria que se inicia ya en Grecia y cómo se edifica en una base conceptual que evita la erudición o la idiotez?


1.- La Metafísica Bruniana
Bruno es la figura resultante del platonismo enriquecido con el tiempo de lo que el mismo platonismo podía ofrecer. A lo largo de la historia se fue sumando a la visión platónica toda una suerte de artes prácticas que estaban implícitas en el mismo platonismo o en la versión plotiniana de él ofrecida. La magia, la cábala, el hermetismo o las artes lulianas como acción sobre el mundo, se iniciaron, ya en el propio Plotino aunque sea por suerte de Agippa o de Ficino, o más directamente por el propio Lulio de donde Bruno las recibe.


Además como síntesis mágica del mundo y de la posible acción sobre él, confundida por la Gnosis, se constituye cierto arte de la memoria; que desde su legendario creador Simónides de Ceos se va desarrollando por Cicerón, Alberto Magno, Santo Tomás, Camillo y llega a Bruno en el que como tal arte se pierde. No sin antes haberlo configurado en todo su máximo esplendor.


Debo advertir que la síntesis bruniana tal y como aquí se expone resultará metódicamente arbitraria. Y si en vez de considerar la metafísica y cosmología como posibilitadoras, por su propio contenido, de las actividades brunianas en el campo de la magia o de la mnemótica. Bien pudiera ser al revés. Y de hecho consideraremos, siguiendo a Frances Yates (2) que la imaginería creada por Bruno es su verdadero sistema para atrapar lo que sea el mundo.


La Secuencia que se expone es mostrar cómo la metafísica bruniana funda casi inevitablemente su magia; y la cosmología, como visión transcendente de la copernicana, posibilita su reforma de la mente en el arte de la memoria. Finalmente, estos dos planos se fundirán gracias al uso y concepción de la imaginación. El fin de todo este laborioso escalonamiento lógico de materias es ofrecer el arte de la memoria de Bruno como la culminación de su pensamiento y también de su interés intelectual. El arte de la Memoria logra de un sólo golpe saber como es el mundo y como se estructura metafísicamente, ofrece cómo actuar sobre él y todo ello con un simple golpe de vista, o mejor, recorriendo escenarios con la mirada.


Bruno será reivindicado y acusado por los panteístas, por los materialistas y lo cierto es que su concepción del mundo contiene mucho aspectos de este tipo. No obstante sobre las fuentes neoplatónicas va incluyendo en su metafísica, con expresiones y nomenclaturas aristotélicas, las bases necesarias para desarrollar con coherencia sus intereses intelectuales.


En su obra "Sobre la Causa, Principio y Unidad" nos muestra cómo es necesario que haya una sola sustancia, el cosmos es una unidad metafísica. La sustancia divina es, pues, causa y principio del mundo. Principio en cuanto que todas las cosas son después de él y como primera causa, en cuanto todas las cosas son distintas a él. Porque Bruno diferencia entre principio y causa. Así principio será aquello que intrínsecamente concurre en la producción de la cosa permaneciendo en el efecto; por el contrario causa será aquello que concurre desde el exterior en la producción de la cosa y cuyo ser está fuera de la composición.


Esta división de la sustancia divina en principio y causa organiza su visión del mundo. Aun cuando la sustancia se extiende en el universo conformándolo, esta misma sustancia mantiene un estatus separado, creadora cuando la observamos como causa. Bruno utiliza una nueva terminología para expresar con palabras esta doble cualidad de Dios. Como el discurso bruniano es estrictamente filosofía natural, sustituye el concepto de Dios por el de Alma del Universo, y nos dirá que el Alma del Universo en tanto que anima e informa, viene a ser parte intrínseca y formal de éste; pero también en tanto que rige y gobierna no es parte, no tiene cualidad de principio sino de causa.


Tras esto, deberá Bruno extenderse en la explicación de la creación del Universo por una parte, pero por otra, en la descripción de este universo ya formado. Descripción ésta de mayor importancia, en primer lugar porque sólo podemos ascender con nuestro conocimiento a esta zona del mundo. A Dios como creador del mundo no podemos conocerlo, sólo podemos conocer la sustancia divina que permanece en el universo y ello gracias a los vestigios que aparecen en las cosas.


Al igual que Platón, bastará una simple consideración de las causas, atribuyéndoles entidades efectivas, para si no explicar la creación, sí hablar de ella. Partiendo de una consideración aristotélica de las causas, que deformará para convertirlas en una sola sustancia causal que se divide para abarcar dentro de sí a cada causa; nos hablará de la causa eficiente que es el Entendimiento Universal. El Entendimiento Universal es la facultad más real y propia del Alma del Mundo. Todo lo llena dirigiendo a la naturaleza convenientemente en la producción de sus especies. Bruno lo llama también artista interior, porque él forma y da figura a la materia desde dentro, actúa continuamente en todo y por entero.


La causa formal es, dirá Bruno, la Razón Ideal, que actúa conforme a una intención y ésta no se da sin la aprehensión de alguna cosa, que no es otra sino la forma que va a producirse. De nuevo debe comprender a todas las cosas según un cierto plan formal.
Por último la causa final la pondrá en la perfección del universo que consiste en que, en las diversas partes de la materia, todas las formas lleguen a tener existencia actual.
Tras ello, el interés de Bruno se centra en la descripción del mundo o, dicho de otra manera, en la explicación del Alma del Mundo, ahora como principio inherente del mundo que le anima e informa.


Dos principios son los que configuran el universo, dos principios que por otra parte se confunden y se integran desde la unidad del mundo. Sólo por razones hermeneúticas los diferencia, pues desde el animismo se muestra claramente su concepción unificada del mundo. Bastara considerar su concepción de la materia para rechazar un dualismo en Bruno.


Así, por una parte, nos expone Bruno: el mundo, al igual que sus miembros está animado. Pues el espíritu, el alma, la vida se encuentra en todas las cosas y, según ciertos grados, llena toda la materia, resultando ciertamente que son el acto verdadero y la verdadera forma de todas las cosas.


Desde esto, entendemos entonces que Bruno distinga en la sustancia, como principios, la forma y la materia. Así pues, tres son las posibles formas que ofrecerán diversas cosas en el mundo:


- La forma material: que es una forma primera, que informa, se extiende y depende. Está en todo y porque se extiende comunica la perfección del todo a las partes y porque es dependiente y no siendo autónoma su operación comunica la operación del todo a las partes.
- Otra que informa y depende, pero no se extiende. Da perfección y está en todo objeto y en cada una de sus partes. No transfiere el acto del todo a las partes, sino que la operación del todo se comunica a las partes. Es el alma vegetativa y sensitiva.
- Otra que da acto y perfección: está en el todo y en toda parte, no se extiende ni es dependiente ni tampoco comunica. Corresponde al alma que puede ejercer la potencia intelectiva.

La concepción de Bruno de la Materia, como principio, nos da la clave total para la comprensión de su pensamiento en todos sus niveles y en especial en el nivel más bajo por el que comienza su disertación sobre el mundo. La materia bruniana resulta ser un oscuro complejo, animado, del cual salen todas las cosas. A pesar de los usos aristotélicos, gracias a la materia vemos que todo es Uno. Dirá Bruno:
El Universo (el simulacro de potencia y acto) comporta un primer principio que se entiende indistintamente material y formal, a semejanza del prinoipio que es potencia y acto absolutos. De ahí que el Todo, según la sustancia, es Uno.


Bruno, de nuevo como Aristóteles, habla de una materia informada origen de todo lo material junto con una forma. Pero el Alma del Mundo, la forma productora de las formas sólo se manifiesta actuando desde la materia. De tal manera que todas las formas naturales salen de la materia y a ella retornan, por lo cual parece que nada es más constante, real, digno...que la materia; pero en verdad sólo hay una sustancia, Alma-Materia regida por el Entendimiento Universal, que como facultad del Alma del Mundo es también sustancia. Las formas están en el seno de la materia. La materia es la fuente de la actualidad. La Materia en su esencia y sustancia no recibe mayor ni menor actualidad. Por consiguiente, no hay razón para considerarla en potencia. La noción de potencia cuadra con aquello que está en continúo movimiento respecto a la materia, y no con aquello que está en reposo eterno, y que incluso es causa de reposo. Pero sin embargo, a través de la materia se van desgranando las cosas del mundo y así, aun cuando la materia, siempre presente, es eterna y en reposo, se la puede considerar dentro de la facticidad de la creación del mundo, como potencia y sujeto. Hasta el punto de que la potencia es la esencia de la materia y como tal se diferencia en:


-Activa: por medio de la cual el sujeto pude obrar
-Pasiva: por medio de la cual el sujeto puede recibir, y a su vez.
-Absoluta: Dios
-Relativa: Las cosas.


En consecuencia, para Bruno, el Universo es uno, infinito e inmóvil.


Una es la potencia absoluta, uno el acto, una la forma o alma, una la materia, una la cosa y uno el ser, uno el máximo y el supremo. Este Uno no puede ser comprendido; es por ello indefinible e indeterminable y por lo tanto, sin limite ni término y, en consecuencia, inmóvil. A la pregunta sobre el cambio, si la hubiera, Bruno contestaría que no hay cambio que busque otro ser, sino otro modo de ser; y así cada cosa tiene todo él ser, pero no todos los modos del ser.


¿Cómo podemos conocer el mundo, la unidad? La teoría del conocimiento, como su magia y su arte de la memoria, que quizá no sea otra cosa que una teoría del conocimiento, es mimética con la producción de las cosas, la complicación de la unidad. El principal interés de Bruno es reflejar las formas y las imágenes de la naturaleza mediante vestigios o sombras en el espejo de la naturaleza que es la mente, haciéndolo de tal manera que se propicie le síntesis de lo complejo manifiesto para llegar a la verdadera unidad del Alma del Mundo. Pero hacerlo así supone que sea así.


La unidad se complica en los contrarios, subsistentes en ella, el hombre para conocer la sustancia debe conocer el punto de unión de la diversidad manifiesta e ir elevándose hasta la unidad. Porque en verdad así se produce de hecho. Una sola e idéntica es la escala por la que la naturaleza desciende a la producción de las cosas y por la que el entendimiento asciende al conocimiento de ellas; y tanto la una como la otra proceden de la unidad a la unidad, pasando por la muchedumbre de los términos intermedios.


Observemos por otra parte cómo esto corrobora al mundo como unidad, pues así como sólo hay un orden de participación, dirá Bruno, que es necesario que haya un solo principio de subsistencia para todas las cosas que son subsistentes.


Esta teoría del conocimiento pone las bases de su magia, como el corolario práctico del hecho de haber conocido cómo se comporta la naturaleza. La magia supone que las fuerzas que recorren la escala de la producción, pueden ser usadas una vez que el operador conoce la manera de capturarlas. De esta manera -nos dice el Nolano: Quien quiera conocer los máximos secretos de la naturaleza que se vuelva y contemple los mínimos y los máximos de los contrarios y opuestos. Magia profunda es saber desgajar el contrario después de haber hallado el punto de unión.


El conocimiento como comprensión de la unidad, que es la naturaleza, posibilita la magia que es actuar como ésta, desgajando los contrarios. Si el conocimiento es ir ascendiendo a través de las complicaciones de la unidad para alcanzarla, la magia es el proceso inverso, el proceso natural. Por eso, obrando igual que la naturaleza podemos hacer maravillas, En cuanto que conozcamos los medios y maneras por la que la naturaleza se constituye, repitiéndolas podemos crear hasta cierto punto como la naturaleza.


La memoria mágica bruniana pretende, entonces, poseer el orden, conexión, composición y gobernación de todas las cosas, de la relación entre lo superior y lo inferior; lo material y lo espiritual y de su recíproca conversión que implica el ascenso y descenso por la escala del ser. Tal y como es expresado en la intención séptima de su primera obra sobre la memoria, De umbris idearum... Por consiguiente, la memoria pretende enseñar la vía por la que el sujeto asciende de la sombra de las tinieblas a la sombra de la luz, de la ignorancia al conocimiento. Este método enseña, mediante determinados artificios imaginativos de ordenación y concatenación combinatoria de especies, a contraer lo múltiple en lo unitario.


Parece que hemos encontrado la clave de la posibilidad mágica y mnemótica del pensamiento bruniano. Precisamente por este reflejo descendente que se concreta en las imágenes, ya sean formas verdaderas, vestigios de estas formas o sombras de las formas. Pues cada plano (metafísico, físico y lógico respectivamente) atrapa al anterior. Pero sin embargo, requerimos de una base real de ordenación y combinación de estas imágenes.


La mente para realizar la reforma propuesta por Bruno requiere de esta base real, capaz de ofrecer un establecimiento ya ordenado donde colocar las imágenes que conseguimos atrapar de entre los numerosos seres naturales.


El Arte de la Memoria, desde su fundación por Simónides de Ceos, conjuga estos dos aspectos el lugar y la imagen. Tal y como lo expone Ciceron:
"Infiri— que las personas que deseen educar esta facultad han de seleccionar lugares y han de formar imágenes mentales de las cosas que deseen recordar, y almacenar esas imágenes en los lugares (que ya se tienen dispuestos en la memoria) de modo que el orden de los lugares asegure el orden de las cosas, y de modo que las imágenes de las cosas mismas. (3)


Pero, ¿es esto posible? Si parece que es posible la imaginación como sombra de las cosas, ¿lo será también un orden de los lugares de estas imágenes? O de otra manera, ¿existe este orden común espacial en el mundo? Tal y como procede Bruno, al igual que toda la modernidad, si es cierto que la mente es un reflejo de la naturaleza, entonces el espacio de la mente tiene una correspondencia con el espacio real. Bruno así lo expone en su obra "Sobre el infinito universo y los mundos".


La cosmología bruniana, como visionario de la de Copérnico, ofrece una imagen del mundo como posibilidad del espacio. Sin tener que entrar en el resultado astronómico final, podemos rastrear los razonamientos por los cuales Bruno concluye en la infintud y atopicidad del mundo y también en la existencia de innumerables mundos. Razonamientos que recuerdan, como bien ha visto Ignacio Gómez de Liaño (4), a menudo, a Wittgenstein.


El Universo no está en un lugar determinado, sino que él mismo es la posibilidad de los lugares todos en su concreción numeral; todos los lugares son casos accidentes del universo. Si no fuera así, si pudiéramos fijarle límites, deberíamos reconocer que no hay infinitas posibilidades de condiciones de cosas. De la misma manera, estableciendo una correspondencia entre el macro y el microcosmos, la mente humana es la condición de posibilidad de los pensamientos o imágenes y ella misma como entorno general no limitado permite un orden, el que exige el conocimiento. El Universo, en tanto que substrato general no limitado para los lugares, permite una ordenación relativa de estos respecto a aquél. Pero además y lo más importante, nada se puede dar fuera de él, pues toda materia debe ocupar un lugar.


De esta manera, tenemos las bases sobre las que se desarrolla el arte de la memoria bruniano cuyo interés es diverso; desde estructurar los contenidos del pensamiento, hasta reformar y arquitecturar el psiquismo, pasando por la comprensión de la mente humana. También se puede ver en su mnemótica el deseo de volver al intelecto universal mediante la organización de imágenes significativas. El caso es que, en principio, la memoria fundada por Bruno es más que un simple compendio de datos, o un simple útil para recordar las cosas. Es una visión total del mundo y de su orden que favorece la acción mágica.


Dos pues son los elementos a tratar según lo expuesto, la imaginación y el espacio, para ver como la naturaleza se va conformando en la mente y, como la simple reforma de ésta por medio del arte reforma la naturaleza.


En su obra "Sobre la composición de imágenes, signos e ideas para todos los géneros de invenciones, disposiciones y memoria" (De imaginum...), última obra sobre memoria y por tanto la más acaba y sintética nos ofrece un arte y un método para la construcción y ordenación de imágenes.


La complejidad del método rebasa las posibilidades descriptivas de este trabajo. Nos limitaremos a expresar las conclusiones y justificaciones con las que el propio Bruno justifica su creación. En verdad, el arte de Bruno se concreta en una descripción o definición de los elementos que lo componen y cómo deben integrarse, esto es, los requisitos para formar el espejo de la naturaleza bien terso. Tras ello, una vez comprendida la posibilidad, expone minuciosamente el método. Centrémonos en lo primero por su mayor contenido filosófico:


2.- La teoría del ojo y el espejo
Si la naturaleza proporciona un espejo terso y plano de las ideas metafísicas o divinas, también por medio del arte florece y resplandece la luz de las reglas en el horizonte del raciocinio. La reflexión humana, concretada en imágenes y signos es el espejo que reproduce los signos de la naturaleza. El arte de la memoria de Bruno equivale a la construcción de un espejo mental que mediante rara magia, en rigor mediante la reproducción en la mente de las reglas de formación y ordenación de la naturaleza, alojará el haz del universo. Por eso el atrio, unidad elemental del lugar en el arte mnemónico, es la tierra y el ojo. La asimilación de la tierra y el ojo, aunque confusa, puede responder sin más a la normal relación que se establece en la percepción. Pero también el atrio reproduce en su construcción los puntos cardinales reales y astrológicos de la tierra, y es en el atrio por donde vemos las imágenes de las cosas. El atrio todo y todos juntos forman el espejo de la naturaleza, su centro es pues el ojo que ve.


Durante todo este tiempo hemos dejado en el aire porqué no se puede conocer la unidad en su verdadera esencia, porqué la magia no puede ser total, porqué incluso la mente misma no puede ser comprendida en su totalidad y sólo en sus contenidos, pues bien; el ojo ve las otras cosas, pero a sí mismo no se ve. Aquel que en sí mismo ve todas las cosas, es él mismo todas las cosas. Seríamos semejantes a aquel ser excelso si pudiéramos ver la substancia de nuestra especie; de la misma manera que nuestro ojo se vería a sí mismo, así nuestra mente se comprendería a sí misma. De este modo sería ya posible entender todas las cosas, y entonces también hacer todas las cosas.


Sin embargo, para el Nolano, la naturaleza de los compuestos y de las cosas corpóreas no es capaz de esto. Sólo podemos ver algunos accidentes externos de nosotros mismos relativos a nuestra superficie y podemos si acaso ver la semejanza de nuestro propio ojo en el espejo; por eso tampoco nuestro intelecto se ve a sí mismo en sí mismo, sino en una cierta especie exterior, en simulacro, imagen, figura, signo...


3.- El idioma de la imaginación

Si la mente humana es concebida como un ojo y un espejo, indudablemente la imaginación como facultad de traer imágenes, sombras o signos a la conciencia resulta de gran importancia. Así resultará que su arte es un compuesto de imágenes con un orden. De la misma manera que Aristóteles, la imaginación sirve de enlace entre el mundo exterior y el interior, de tal modo que por ella prolongamos el mundo exterior en el interior. Siguiendo a Aristóteles, piensa Bruno, que "el alma jamás intelige sin el concurso de una imagen; de ah’ también que cuando contemplamos intelectualmente, se contempla a la vez y necesariamente alguna imagen: es que las imágenes son como sensaciones sólo que sin materia" (De Anima).


De todas formas este reconocimiento de la inclusión de la imaginación en la tarea de todo conocimiento es una constante en la filosofía. Hume, Kant entre otros comprendieron bien lo que en la actualidad se esta desvelando no ya sólo desde la especulación filosófica, sino también desde la psicología cognitiva.


Ahora bien, si introducimos esta tesis dentro de un contexto platónico como el de Bruno, lo que se ofrece al hombre es un campo poblado de vestigios de los objetos ideales, y mucho más desde la gradación del mundo que ve Bruno. La posibilidad de ascender por la escala del conocimiento se debe a la capacidad de formar imágenes que concede la imaginación al hombre. En las imágenes se dan cita lo universal y lo particular; lo intelectual y lo material


Por otra parte, la limitación del hombre radica precisamente en el poder de la visión. El hombre no puede verse a sí mismo, pues él mismo sería todas las cosas, sólo le queda entonces la contemplación de las imágenes de su propia mente. Por eso la necesidad de la imaginación en el acto de entendernos y de entender al mundo. El espejo de la naturaleza concibe la imagen como efecto de la propia cosa, que fluye de algún modo de la superficie de la cosa, y que informa a las potencias cognoscitivas primero con la luz sensitiva, después con la racional.


El uso de las imágenes posibilita la concurrencia del simbolismo y el arte, el de la filosofía poética, la medicina iconoyátrica, la magia y también el método científico. Las imágenes brunianas no son sólo el denominador común de toda la realidad, ni exclusivamente el instrumento imprescindible de la memoria, en cuanto enclaves de la afectividad, la sensibilidad y la inteligencia, sobre cuya construcción pueden edificarse reglas, ni tampoco los elementos de un idioma sagrado y poderoso. Además son organismos mágicos y mediante imágenes, debidamente animadas es como el alma se procura energías procedentes del "mundo superior", pues "las formas, simulacros y sombras son vehículos y como vínculos ya fluyen, se presentan y se introducen, o bien son concebidos, contenidos y guardados".


Así la imaginación ofrece la posibilidad de sintetizar todo el pensamiento bruniano, su metafísica, su magia y su memoria. Pues dentro de la memoria las imágenes reflejan el mundo y permiten obrar maravillas. El mago al establecer vínculos se comunica mediante imágenes con el mundo y con los dioses. Además debemos observar como el tratamiento de las imágenes resulta en extremo similar a la concepción metafísica de la materia. Al igual que el Alma-Materia, en la que se inscriben las formas ideales -el Entendimiento Universal- , así también las imágenes tienen algo de sensible y algo de intelectual, en tanto que captan disfrazadas bajo un cuerpo las diversas especies a las que vienen en la mente a sustituir.


En el De imaginum...., que podemos dividirlo en cuatro partes, corresponde a la segunda, la morfología, la regulación de las imágenes y de la luz. Si bien no vamos a entrar a exponer ni las 32 reglas en las que se pueden efectuar traducciones de contenidos conceptuales a imágenes, ni tampoco podemos hablar de las imágenes -terriblemente llamativas- que rellenan los espacios de su arte, intentaremos describir estructuralmente el Arte para, aunque sólo sea brevemente, mostrar su capacidad de articulación y producción


El arte de la memoria es también método. El Arte-Método de la memoria bruniano se divide al igual que un lenguaje en morfología, sintaxis y semántica. Cada parte contiene sus reglas y elementos particulares y en conjunto, como lenguaje, la posibilidad de articular cada aspecto de un nivel inferior en el inmediatamente superior hasta recorrer la escala del conocimiento.
La Morfología, las imágenes, son el vocabulario básico, veamos ahora su ordenación y su posible combinación en niveles superiores.


4. - La importancia de la luz
Antes de continuar sistemáticamente el arte mnemótico que hemos iniciado en el comentario de la teoría o idioma de la imaginación, nos ocuparemos ahora de una reflexión filosófica general sobre la luz, como vehículo o medio de las imágenes.
La luz, que no se refiere a una luz física, representa el alma que informa a nuestros sentidos y también a las cosas. Esta luz, dirá Bruno, se nos ha dado como alma, no sólo nuestra, sino también universal que por la inmensidad se difunde. Ella infunde visiblemente en los sentidos las especies de las cosas ausentes.


La concepción de la luz parte de la autoridad de Moisés, pero sin duda recibe fuertes influencias gnósticas. Para éstos, también lo era para Platón, la luz es el principio supremo de todas las cosas. También ellos identificaban Luz y Espacio, asunto que recibe interés en Bruno, si bien Bruno no lo identifica completamente. Para el filósofo nolano el espacio es cierto marco de posibilidad, general y absoluto. El interés primordial es otra identificación gnóstica entre luz e imagen. Para Bruno la luz, lo iluminado y el acto de la cosa sensible y de la forma son cosas idénticas, difirien solo en la visión externa, la cual es informada por una luz externa. En verdad, la luz se revela en la imagen que es lo iluminado, la forma y el acto sensible de las cosas. La luz ilumina no sólo entonces la imagen sino también la forma, por eso la luz aparece como la sustancia única y creadora. Es por el concurso de la luz que podemos captar las imágenes de las cosas naturales y divinas. Esta luz metafísica es condición necesaria y también suficiente. La luz física es sólo un accidente en la visión, pues en el sueño configuramos imágenes sin luz.


5.- Sobre los lugares, orden, caos, coordinación, combinación, complemento y distinción de especies.
Con este título se abre la sección II y con ella entramos en la sintaxis. En ella se va a ocupar de configurar ese edificio de imágenes dentro del psiquismo. El elemento fundamental de su arte de la memoria.
El edificio es un conjunto de atrios, elementos básicos. Este atrio es de forma cuadrangular que se subdivide en compartimentos según los puntos cardinales. Sobre estos compartimentos creados se van subdividiendo hasta un total de 24 lugares que se numeran alfabéticamente con las 24 letras del alfabeto latino. Estos serán los lugares principales que se amplían añadiendo nuevos lugares secundarios. Hay también 24 atrios que se ordenan como los lugares del atrio, formando así un Superatrio. Después se introducen imágenes en cada uno de los lugares de los 24 atrios, si bien cada uno tiene una directora que subordina al resto de las que aparecen en el atrio. Esto es mas o menos la base simple del comportamiento del arte (5).


Figura 1. El Atrio

El Atrio tiene forma cuadrangular como el ars quadrata clásico. Pero, en Bruno el ars quadrata clásico toma nuevo valor por las ideas mágicas que añade a la figura del cuadrado. La representación de los puntos cardinales dividen al atrio según los ángulos que conforman el cruce de sus líneas -oriental, occidental, meridional y septentrional. El cuadrado proporciona otros cuatro lugares, laterales que limitan con los espacios angulares. Estos pronto se convierten en 24 lugares si se delimita una derecha y una izquierda. En cada uno de estos 24 lugares se coloca una imagen-palabra cuya inicial establece un orden alfabético.

Así, traducidas, esta sería la secuencia: 1º Altar, 2º Basílica, 3º Cárcel, 4º Casa (domus), 5º Potro de troturas (Eculeus), 6º Fuente, 7º Espada (gladius), 8º Horóscopo, 9º Fuego (Ignis), 10º Yugo (Jugum), 11º Linterna, 12º Mesa, 13º Nido, 14º Redil (ovile), 15º Pasto, 16º Quádriga, 17º Red, 18º Espejo (speculum), 19º Termas, 20º Vehículo, 21º Puerta, 22º Bivio de Pitágoras, 23º Extranjero (Xenium), 24º Llave de los celos (Zelotypiae Clavis). (5)


Puñal Dardo Púas Moscas Lienzo Lanza Vendas Vergajo Lo llagado
Horca Red Lazo Potro de Torturas Ley de Escévola Libro Piedra
Manteca Cuadra Riendas Soga Segur Clava Vanablo Tirso Ortiga


Las imágenes y las especies no existen sin materia, a la que informan. Y todo lo que está compuesto de estos principios no puede ser entendido ni imaginado sin lugar. Por eso en el orden de las cosas que se han de constituir (tengan o no principio) conviene que previamente haya algún espacio o receptáculo en el que sean recibidas y comprendidas, y a continuación que cada una de las cosas tenga algún limite, término y fin, para que pueden separarse las unas de las otras y existan en regiones divididas.


Tras esto podemos ahora sacar conclusiones. En primer lugar debemos entender el espacio como un lugar psíquico, en donde Bruno alberga y desplaza la intimidad del alma como tal, igual que el espacio real, es inaprensible por los sentidos por cuanto no puede verse, pero racionalmente aparece como condición de posibilidad de las cosas. Por los sentidos captamos precisamente el lugar particular ocupado y también las relaciones de orden que aparecen entre éstos. El espacio de Bruno es una suerte de absolutez y de relatividad. Una función, por lo tanto, de posibilidad, pero también de orden. Aparece así un espacio sitema-función. En tanto que por él se puede crear un sistema ordenador del psiquismo y de los contenidos intelectuales.


La finalidad que se persigue mediante el orden constituido por el espacio consiste en que cada cosa tenga su propio sitio, separado de los otros y en coordinación con ellos, gracias a la generalidad espacial del psiquismo. Por todo esto, el atrio recibe el nombre también de sujeto mientras que la imagen del lugar el de adjetivo. La imagen sirve para calificar al sujeto. El lugar sustantivo es una articulación, miembro del lugar común; mientras que el lugar adjetivo es una imagen y su función es ordenar los diferentes lugares sustantivos, la totalidad del espacio. Los lugares sustantivos se diferencian entre sí obviamente por la imagen que contienen.


6.- El lenguaje de los dioses
Los atrios (ars quadrata) se inscriben en una serie de círculos (ars rotunda). Estos círculos mayores son los ámbitos de referencia y de título. Ellos forman la semántica del idioma. La semántica dirige y titula a la morfología-sintaxis mediante los doce príncipes que son dioses de la mitología romana que significan según sus dominios. El sistema es bastante complicado, cada dios tiene su curia y sus imágenes particulares. Lo cierto y relevante para el momento es que son estos doce príncipes los clasificadores por temas del sistema y por ello como en un índice, podemos usar el arte completo. A partir de aquí el sistema exige unas habilidades y conocimientos que no disponemos, pero nos basta, pues hemos comprendido las bases, la función y los fines, las hemos integrado y las hemos dado razón de su creación.


Para Bruno, la lengua de los dioses no es el idioma de la humanidad naciente, sino el de la humanidad perfecta. No es la memoria de unos tiempos remotos, sino la memoria del tiempo esencial y, por tanto, intemporal. Gozne entre la naturaleza que explica a la divinidad y el alma que implica, como en un espejo, a la naturaleza; entre el macrocosmos y el microcosmos; entre el vestigio natural y la sombra racional.


Hoy podemos comprobar el funcionamiento del arte en personas reales que poseen una mente como la ideada por Bruno. Luria describió con rigor el caso de un Mnemónico ruso Sch en La Mente del nemónico (6). Borges lo inventó en su relato Funes el Memorioso. Otros casos posteriores también se han documentados en distintos medios. Sin embargo, cuando estudiamos a estas singulares personas descubrimos que, a pesar de su prodigiosa memoria, son lo que podríamos denominar simples o, incluso, tontos. Incapaces de "olvidar diferencias" -como define Borges el pensar- no pueden construir conceptos y sin conceptos no hay pensamiento simbólico. El arte de la Memoria, que reproducen nuestros ordenadores o nuestros sistemas de almacenamiento de la información, no pueden ir más allá de las imágenes. Como le ocurría a Sch o a Funes, cada imagen es única y exclusiva y resulta difícil de comprender que "el perro de las tres y catorce (visto de perfil) tuviera el mismo nombre que el perro de las tres y cuarto (visto de frente)" (7).

Nuestra memoria no es un almacén, no es un espacio de lugares en donde depositemos imágenes que podamos recorrer tantas veces como queramos. Más bien es un proceso de recategorización, de recreación. Necesitamos imágenes, pero también agruparlas en categorías y conceptos y asociarlas con valores que significan para nosotros lo conveniente o lo peligroso, lo dulce o lo amargo, lo bueno o lo malo. Tal vez Bruno desvirtúa el eidos platónico. Pero tampoco las cosas imitan al eidos o las imágenes a las cosas. Significar es otra cosa. Tal vez comprender que no hay un orden global que pueda aprehenderse de una vez por todas, sino un esfuerzo constante por emerger de un contexto y organizarlo a nuestra conveniencia. Nuestra magia sigue consistiendo en hacer maravillas, pero la maravilla consiste ahora en crear un significado allí donde existe un caos. Bruno se esforzó precisamente en componer un nuevo cosmos, en lo físico, lo moral y lo religioso, y además nos lego un método de creación de orden, o mejor, nos dijo que la labor del mago es componer métodos. La cuestión, no obstante sigue abierta, ¿crean nuestros métodos magia negra o magia blanca? Al menos deberíamos esforzarnos en no repetir la historia, y para eso hay que recordarla.

Etiquetas: